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domingo, 12 de febrero de 2017

"El Karma". Relato perteneciente al reto de San Valentín del blog Acompañame.

Opinión: 
Buenos días dominicales.

Como ya os puse ayer, en el blog Acompañame hay un reto homenaje a Laura Peñafiel Manzanares coincidiendo con San Valentín.

Queremos homenajearla así y bueno, los requisitos los tenéis AQUÍ



Mi pequeño aporte:

El Karma.

Clara se sentía desgraciada y muy sola desde que su familia se mudó de país.
No tenía amigos, no tenía ganas de tenerlos, no tenía ganas de nada.
Ella solamente añoraba a su amor platónico, Alejandro.
Sí, ese chico pícaro que miraba a todas las chicas como si no le importasen nada, simplemente las miraba, si tenía que hablar, hablaba pero no demostraba ninguna clase de empatía, cariño o, simplemente, lo que hacía la mayoría de los chicos de su edad, intentar ligar con alguna.
No, eso no lo hacía Alejandro, siempre respetuoso, siempre atento pero, a la vez, muy distante, muy lejano a cualquier cosa que no fuese la realidad. Esa actitud hizo que muchas chicas murmurasen y bromeasen con un rumor que empezó por poco y terminó por mucho. Dicho rumor, propio de alguna chavala resentida por no haber podido ligarse al más guapo de la pandilla y que luego las demás chicas y algunos chicos se lo tomaron como cierto, fue que Alejandro era gay.

-Si ya lo dice el refrán: “Los guapos o tienen ya pareja o son gays” –comentaba la que todos sospechaban que fue la promotora del rumor.
-Oye, que mi hermano es guapo y no es gay –dijo otra, una pelirroja pecosilla.
-¿Tiene pareja? –preguntó la siempre rubia por fuera y por dentro, Camila.
-Pues no –ahora la pelirroja se dio cuenta de una premisa que le faltó en su anterior recriminación.
-Sois muy bobas, de verdad. No sé cómo podéis respirar y caminar a la vez -saltó por  fin Clara-. En verdad es que parecéis imbéciles con tanta tontería. Los gays tienen pareja también y los hay, superficiales imbéciles mías, más agraciados y menos agraciados. Eso sí, la mayoría se cuida mucho y eso influye.
-Pareces tú saber mucho sobre esos temas -se medio burló el de siempre, Rick “el graciosillo”.
-No hay que ser muy listo para suponerlo, fíjate tú -siguió su propia guerra la chica-. Solo basta con respirar sin tener que mirarse el ombligo cada rato. Ni los abdominales.

“Quedaron tan lejos estas peleas entre amigos… Quedaron tan distantes las conversaciones con sus amigas… Quedó tan lejos Alejandro… Allá en su país. Pero bueno, ¿para qué pienso esto? Si Alejandro nunca me miró, nunca se fijó en mí… Tal vez sea gay de verdad pero eso no me importa, es un buen chico. Bueno, sí me importa. Mejor para mí que no lo sea, pero… ¿Qué más da? Si ni me miraba ni hablaba”.

Poco había quedado de la pizpireta Clara ahora, siempre mustia, siempre pensativa. Sus padres pensaban que estaba enferma y siempre insistían en que debía de ir a visitar a su médico, pedirle una analítica o cualquier cosa que pudiera indicar alguna falta de vitaminas o lo que le sucediera a la chica.

Pero no, Clara no quería ir al médico. Es más, ella sabía que su enfermedad no era física.

Dicen que el tiempo lo cura todo.
Y así fue, ya poco quedaba de la jovencita Clara, con sus sueños románticos, platónicos, etc.

Ahora Clara era toda una mujer en un país diferente al que nació.
Ya sus sueños se quedaron atrás y ahora estaba el presente y futuro, sobre todo, el presente. Ella era realista y el futuro era algo intangible, irreal, había que vivir el momento y así lo intentaba siempre.

Últimamente sus momentos, sobre todo en el trabajo, eran bastante lamentables, aunque ella nunca perdía la esperanza de poder disfrutar de la vida.

Sí, se podría decir que la causa de sus males en el trabajo eran simple y llanamente, lo que ahora llamamos “bullyng”. Un bullyng que solo tenía la base de que ella había demostrado ser más capaz que algunos compañeros y más bella que la mayoría de sus compañeras. Si sumamos a eso también la no desdeñable premisa de un jefe bastante inútil que veía su puesto peligrar ante la eficiencia y estudios de Clara, podemos poner detrás del signo igual de la suma, un bullyng puro y duro. Un acoso, un vacío, un mundo de envidias y resentimientos que, más tarde o más temprano, darían con Clara en la fila de la cola del paro.
Aunque Clara en eso estaba fuerte y tendrían que aguantarla hasta que ella se cansase. Ya había hecho demasiadas concesiones en su vida como para rendirse ante gente tan superficial y envidiosa.
No, Clara no se iba a rendir tan fácil.
Eso es lo que a ella le hacía aguantar más, también lo que la mantenía con ganas de vivir. Se podía decir que el bulling la estaba haciendo más fuerte, más entera y, en cierto modo, mejor persona.

Ella siempre se había creído poquita cosa, pero es que al ver a tanta gente tan mezquina, con tan vanos sentimientos, tan envidiosos, tan inseguros, eso le hacía ser consciente de su verdadera calidad humana, de su “poder”.

Un día empezó un nuevo empleado y, curiosamente, tampoco era de ese país.
Clara se temió lo peor y pensó que el bulling también se cebaría con el chico.
En parte así fue, vacío sí tuvo y risas crueles acerca de sus kilos de más, de su calvicie incipiente.

Un día, Clara escuchó una conversación sin querer.
Las chicas estaban de risas porque a una se le ocurrió fingir que estaba enamorada del chico y que le iba a pedir una cita. Cita que no tendría lugar, se inventaría una excusa para no ir, eso sí, cuando él ya estuviera un buen rato esperándola en el sitio a quedar.
La apuesta era que a ver cuántas veces le podría hacer la misma jugada hasta que él se cansase y dejara de caer en la cruel broma.
Una dijo que por lo menos 5 veces y otra, que 9 por lo menos ya que el chico tenía pinta de pardillo y de que ninguna mujer le había mirado en la vida.
En ello estaban y ya iba Karen a proponer la cita a Manuel cuando Clara reaccionó con presteza y se acercó a él.

-Oye Manuel, ¿tienes algo que hacer esta noche?
-¿Dormir? -contestó él, algo perplejo por esa pregunta directa sin venir a cuento con nada.
-Bueno, antes de dormir. Se me había ocurrido que tal vez podamos ir a tomar algo por ahí, hace tiempo que no hablo con gente de mi país.
-Ee ee… Bueno, claro. Sí, claro que sí. ¿A qué hora te viene bien?
-¿Cuándo salgamos de aquí te vale? Tomamos algo rápido y cada uno a su nido.
-Correcto. Cada uno a su nido -respondió él, todavía algo pensativo.
-Trato hecho entonces.

Las otras se quedaron de una pieza. La más bella de la oficina iba a salir con el gordito Manuel y encima, se lo propuso ella. Menuda loba y parecía boba…
Clara sonreía para sus adentros, les había quitado la presa a las brujas esas. Se anotó el punto y propuso divertirse esa noche con su compatriota.
Y así fue, estuvieron de risas, de anécdotas durante el par de horas que duró el encuentro y quedaron para salir otro día.

Clara, no obstante, estaba un poco intranquila, como que le había saltado alguna alerta en su cerebro. No en mal sentido, solo era algo raro. Como también fue raro lo poco que habló Manuel de su pasado, más bien fueron cosas superficiales. Ni siquiera había dicho de qué ciudad era, lo había dejado en el aire.

Pero eso no echó para atrás a la chica, no se veía mala gente a Manuel, al contrario.
Las chicas de la oficina siguieron un tiempo con sus bromas y también empezaron a sentirse intrigadas porque la cosa no se quedó en una cita, la cosa siguió y ahora había entre Clara y Manuel una fuerte amistad.

Solo eran dos entre la multitud pero esos dos estaban más unidos que los demás porque ya sabemos que víboras y lobos siempre hay peleas, unos por tener el mando y otras porque así son.
Poco de eso les importaba a los dos españoles, poco no, más bien nada.
Ellos estaban ya en su mundo, un mundo en el que cada día que pasaba se les veía más unidos, más felices.
A Clara poco le importaba el físico de él, le importaba lo bien que la trataba y su cariño.

Y bueno, ahora viene el autor, es decir, yo, para aclarar que estamos llegando al final, que este relato va dedicado a nuestra desgraciadamente desaparecida LAURA PEÑAFIEL MANZANARES y que forma parte del reto del blog Acompáñame en San Valentín.

Teniendo esto en cuenta y que, en estas alturas de la historia, ya es San Valentín…

-Es increíble Manuel, a veces creo que te conozco desde hace mucho, no sé por qué.
-Tal vez te aclare más las cosas si te digo que mi nombre es compuesto y me apena estar tan cambiado… Te contaré una historia: “Hace varios años, una chica me defendía ante sus amigos y, pasados esos años, sigue haciéndolo…”.
Clara se quedó de piedra.
-Alejandro… Ahora que me fijo, tus ojos te delatan, aunque los ocultes tras esas gafas.
-Gafas falsas, no obstante, jejeje. Como falsa es mi barriga, es relleno. La calva sí es mía.
-¿Por qué? Me dejas más perpleja todavía. ¿A qué vino todo eso?
-Cuando te fuiste de España yo quería morirme, de haber podido irme tras vosotros, lo habría hecho pero no podía con mi padre enfermo pero ahora está recuperado y te he seguido los pasos. No podía estar lejos de ti.
-Pero si no me hacías ni puñetero caso.
-Qué ciega estabas, yo me moría por estar siempre cerca de donde tú estabas pero nunca me atreví a dar el primer paso. Cuando te fuiste el corazón se me rompió en mil pedazos y ya ves, aquí estoy. Vine a por mi corazón -sin decir nada más, se sacó un anillo que tenía en el dedo meñique y se lo ofreció a Clara-. El día antes de enterarme que te fuiste lo compré y tenía pensado ofrecértelo el fin de semana, que curiosamente también era como hoy, San Valentín. Te dejo dos opciones: Una, lo tiras y la otra, te lo pones en el dedo, me das un beso y decides ser mi novia para siempre. Cuando cierres la boca y parpadees empieza la cuenta atrás. Tic tac, tic tac, tic tac.
Clara cerró la boca, parpadeó, miró a Alejando Manuel, o Manuel Alejandro, no se iba a parar ahora a esas tonterías, ignoró el anillo y se abalanzó hacia él para darle un gran beso en los labios. Ahora el que no parpadeaba era Alejandro.
-Y el anillo me lo quedo, que lo sepas. PARA SIEMPRE.



¿Fin?

También se puede aportar una imagen a este reto creada por nosotros y bueno, estoy espeso, tanto en relatos como en cualquier otra cosa creativa pero eso no me hará caer de rodillas, por lo menos lo intentaré:




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