ALGUNAS DE LAS IMÁGENES AQUÍ PUBLICADAS SON DE LA RED, SI ALGUIEN DESEA QUE LAS QUITE, LO HARÉ. GRACIAS

VÍDEOS INTERESANTES

viernes, 25 de septiembre de 2015

Tamara. La amiga de los dragones. Buscando la luz.

Opinión: 
Tamara. La amiga de los dragones. Buscando la luz.


Eran sus primeras vacaciones sola desde que conoció a los dragones.
Si bien ella siempre tenía su espacio propio, siempre le gustaba cuando tenía que visitar a alguno o avisar para que acudiese para algún asunto propio de su implicación con ellos y ellos con el planeta.

Tamara ahora era más feliz que nunca, tenía lo que siempre quiso, una vida de fantasía en la realidad. Que los dragones se convirtieran en sus amigos y, a través de ella, en benefactores del planeta la llenaba de satisfacción aunque siempre, y aunque alguna vez hubiera montado en uno de ellos, tuvo la cabeza bien puesta sobre los hombros y los pies sobre la tierra.

Era "la amiga de los dragones", la que había traido la paz al desterrar a otra dimensión, con ayuda de ellos, a la cruel Larinas.
Bueno, y con la ayuda de Anteapos, su fiel amigo dragón, el mismo que se transformaba en humano y cuyo nombre adoptado era Daniel.

Esta vez ni Anteapos iría con ella a ese viaje de vacaciones, ella se bastaba sola y tampoco es que hubiera ninguna amenaza desde hace mucho tiempo, todo iba perfecto, ya no había dragones malvados en esta dimensión capaces de aterrorizar a nadie, era el tiempo de disfrutar de las bonitas cosas que tiene la vida, de los paisajes y de la paz interior que se manifestaba en cada poro de su piel y en sus ojos, irrandiando una luz, no diremos inhumana pero sí sobrenatural, aunque ella no era consciente de eso.

Anteapos sí se había dado cuenta pero la había dejado marchar sola porque sabía que ese viaje, más que hacia algún lugar, sería más bien hacia su interior.

Es que a ver, Tamara había tenido mucha tensión por los ataques hacia ella hechos por Larinas, hasta no hacía mucho tuvo pesadillas y soñó que ella volvía y se la llevaba a la otra dimensión para martirizarla durante toda la vida, teniendo en cuenta que había dimensiones fuera del espacio-tiempo, esa vida sería siempre y solamente la compasión (que no tendría jamás la malvada dragona), podría hacer que acabase ese martirio, o matándola o devolviéndola a su verdadera dimensión, cosa del todo punto improbable.

Pero ya hacía varias semanas que Tamara no tenía pesadillas, que dormía plácidamente sus, mínimo 8 horas, que su felicidad era completa.
Eso la hizo pensar en darse el gustazo de unas merecidas vacaciones a la isla de San Borondón.

Sí, la isla mítica era real porque al irse el último dragón malvado, el hechizo lanzado contra ella había desaparecido y ahora era visible con todo su esplendor.

Se trataba de una pequeña isla de una frondosidad sin igual.
Todo el mundo quería visitarla pero el Gobierno canario, con buen criterio, tenía racionadas las visitas y los que iban eran de plena confianza y sin antecedentes de ninguna clase. Más que nada porque cualquier intento de incendio haría que la isla fuese pasto de las llamas rápidamente al estar tan tupida su vegetación y estar rodeada del famoso y valioso pino canario. El pino arde muy fácilmente por su resina y eso haría de detonante porque las piñas, al quemarse saltarían como petardos hacia todas partes, aumentando rápidamente el radio de acción del incendio, aparte de que esos pinos son muy altos y al caer ardiendo, llegarían muchos metros más adelante de donde estaban.

Pero no pensemos en ello, pensó Tamara. Era hora de disfrutar y lo haría.

Un pequeño barquito, cuya tripulación eran todo mujeres, la acercó a la isla pero tuvo que nadar hasta la orilla para que no chocase con la protección de arrecifes que rodeaba todo el perímetro de esta. Parecía que la naturaleza se había aliado con la isla dándole esta protección natural, aunque había otras teorías, como que habían sido los dragones los que habían usado su fuego para derretir rocas y moldearlas a su gusto.

Todo era factible, las teorías sin pruebas eran tan buenas unas como otras, que cada cuál tomase la que quisiera.

Estaba tan absorta en la magnificencia de la isla, en su esplendor y proliferación de vegetación y de animalillos raros, que no cayó en la cuenta de que no parecía haber nadie allí, solo ella.

Tras dar unas voces, darse una vuelta tranquilamente por el perímetro de la isla, no sin antes recoger y guardar en una pequeña cueva excavada en la roca por no se sabe quién ni cuando, las provisiones y herramientas que entraron en la valija lanzada por un helicóptero para ella, fue verdaderamente consciente de su soledad.

No era malo eso, es más, es lo que ella buscaba, aunque echaba algo de menos a Anteapos pero debía sobreponerse a ese sentimiento, debía buscarse a ella misma, alejar sus miedos y salir de la isla siendo la Tamara que nunca debió de dejar de ser.

Entre las cosas lanzadas por el helicóptero encontró una cámara de fotos.
Lo malo es que ella siempre usó o el móvil o una digital normal, de esas que apuntas y disparas.
Ahora no y supo de quién había sido la idea, vaya que si lo supo.

Anteapos había tenido la feliz idea de que no le faltase en el paquete una cámara pero era réflex y, como leyó en la nota adjunta, ponía que estaba prohibido usar ningún modo automático en ella, que debería aprender a usarla en modo manual y que todo eso saldría viendo las imágenes en unos datos que tiene cada una de ellas.

-Vaya por Dios, si me pongo a aprender a manejar este cacharro voy a fundirme las vacaciones y no sacaré ninguna maldita foto bien. Odio las cámaras réflex desde ahora.

Y soltó la cámara en el paquete con la intención de no usarla nunca y de entretenerse en la isla visitándola por todas partes.

Pero bueno, ¿qué es lo que pasa en las islas de pocos metros a la redonda? Que te las conoces al poco tiempo, vale, dos días o tres te los pasarás dando vueltas por todas partes como cosa nueva que es pero es que al poco ya te sonará todo y te conocerás hasta la última rama de aquel pino canario torcido por el viento y que una vez le cayó un rayo.
También te conocerás al dedillo los pollitos que tiene cada ave o cuántos cangrejos hay debajo de aquella piedra y a qué hora se despiertan las ranas.

Eso en dos días pero es que en cinco ya te dan ganas de coger la réflex, aunque te haces la dura y lo dejas para el séptimo, habiendo perdido dos en intentar encontrar algo diferente que visitar, incluso nadar un poco a ver si ves alguna nueva especie de pez o si hay algún coral por ahí.

-En fin, te saliste con la tuya Anteapos. Me da a mí que tú también estuvieste anteriormente en esta isla. Veamos si me entero de cómo usar este cacharro del demonio.

Con bastante más miedo que verguenza, Tamara cogió la cámara réflex y lo primero que hizo fue quitarle el tapón delantero al objetivo, lo que pasa es que no sabía cómo encenderla, no tuvo más remedio que coger el libro de instrucciones que previsoramente había incluido Anteapos en el paquete y mirar el apartado de encendido de la cámara, es decir, el apartado 1.
Había unos 150 apartados, lo que ella decía, se le irían las vacaciones sin tan siquiera poder echar una foto.
Pero no se acobardó, encendió la cámara y un pitido la saludó.

-Por lo menos tiene pilas esto. A ver ahora qué hago, tampoco tiene que ser tan difícil en manual, será apuntar, disparar, aunque con más tranquilidad.

Miró por el objetivo y divisó a lo lejos un caimán muy pequeño, se volvió un rato loca buscando el zoom pero el zoom no llegaba. Maldita cámara.

Así que de nuevo al libro.

-Vaya, estos trastos no tienen zoom propiamente dicho, hay que girar el objetivo. Vaya tela, me estoy aburriendo. Vaya vacaciones me esperan.

Una vez escogido el bicho a fotografiar, por fin apretó el fatídico botón y un sonido la asustó.

-Estará rota esta cámara, la mía no hacía tanto ruido. Veamos qué ha salido.

Pues salió un borrón oscuro.

-Esto solo me puede pasar a mí, si Anteapos pretente que yo aprenda a echar fotos con esto, lo lleva crudo. Es imposible.

Decidió tirarla al mar pero por su amistad con Anteapos respetó eso y solo la tiró dentro del paquete.
Se asomó fuera de la cueva y se deprimió.

-Esto no puede ser, vaya monotonía, si al menos pudiera echar alguna foto a esos loros de allí, creo que es que había mucha oscuridad y por eso salió mal la foto, ahora estos bichos están en una zona mucho más clara...

Volvió a coger la cámara, la encendió de nuevo, miró los parámetros que le salían y toqueteó lo que creyó más conveniente, se acercó un poco a la zona donde estaban los loros, abrió objetivo para acercarlos y disparó.
Miró con ansia a la pantalla lcd y...

-Pero si sale todo blanco, maldita cámara apestosa. Estará rota, no vuelvo a usarla, esto tiene que ser una broma de Anteapos.

La soltó otra vez en el paquete pero cogió el libro de instrucciones y se lo leyó todo. Ella era una buena profesora, inteligente y capaz, si la solución para que las fotos saliesen bien estaba en el libro, la hallaría y echaría buenas fotos.

Empezó a leer y leer y todo le sonaba a chino, todo, que si obturaciones, que si exposiciones, que si iso que si diafragma que si F que si Av, que si macro, que si flash integrado...

Ya iba a soltar también el libro y dejarlo por imposible cuando se fijó en que en el exterior del paquete había como una nota escrita y ella conocía esa letra.

Era una nota de Anteapos.

Ponía esto:

En busca de la luz.
Para echar una buena fotografía lo más importante es que tengas la luz que necesite la cámara y, en su defecto, la que tú quieras tener siempre porque habrá veces que no quieras tanta luz ni tan poca.
La cruceta de los + y los - te ayudará en tu propósito. Tú ya pondrás tu arte y paciencia.

PD: Cuando estuve allí se me olvidó echarle una foto al cormorán del pico de loro, si fueses tan amable... Eso sí, cuando aprendas. Je Je Jé, Je je jé.

-Vaya con el Anteapos este, hasta riéndose se ríe como los dragones. A ver qué leches cruceta de + y - dice este, ya me intrigó y a cabezona no me gana ni él.

Volvió a coger la cámara, la encendió, se fijó más en lo que salía en la pantalla y en el visor y... Lo vió,



Apuntó con la cámara hacia abajo de un pino y observó que había unas rayitas que se desviaban del centro hacia la izquierda, luego apuntó al cielo y sucedió al revés, todas las rayas volcadas hacia el lado derecho.

-Supongo que la cosa será mantenerlas en el centro. No parece difícil. Sabiendo cómo se mueven, claro está.

Y probó a tocar todo, no desesperó y al rato supo que moviendo una ruedecita las rayas se desplazaban poco a poco al centro.
Disparó, miró y horror, imagen algo borrosa, como movida.


-Pero si ahora puse eso en el centro, ¿qué más habrá que hacer?

Volvió a leer la nota.

-La luz, todo se basa en la luz. He notado que cuando aprieto el botón me tarda bastante en salir la imagen en la pantalla pero si apunto al cielo, la imagen sale casi al instante del disparo. Abajo hay poca luz y arriba mucha, miraré qué cifras cambian aparte de las rayitas porque se debe de tratar de eso.

Y sí, descubrió que cuando apuntaba abajo, aunque centrase la cruceta, se le ponía una cifra muy baja a la izquierda y cuando apuntaba arriba le salía una cifra mucho más alta cuando centraba.

De eso debía tratarse pero para hacer que abajo subiese esa cifra sin desplazarse las rayas del medio...

Tendría que toquetear otras cosas...

Toqueteó, echó fotos con malos resultados, fatales resultados pero un día apuntó a los loros y por fin.


Por fin le salieron nítidos y coloridos, con todo en su sitio y ella descubrió la luz y su importancia.

Y la luz a ella.

También se dio cuenta de que con una cosa difícil, casi imposible, con perseverancia se podía acabar con el aburrimiento si no se rendía.
Ella era de las que no se rendían, aunque casi.

Una garza tuvo la ocurrencia de ponerse a "tiro".


Cuando volvió de la isla, lo primero que hizo Tamara fue pasar las fotos a su ordenador, abrir su correo y enviar una imagen titulada "Cormorán de pico de loro para Anteapos".


Nada más enviar la imagen le llegó un correo.
Ella creyó que habría fallado el envío pero lo abrió.

Ponía.

FELIZ CUMPLEAÑOS TAMARA. Cazadora de la luz.


Así que nada chiquilla, un nuevo año, esta vez sin matanzas, ni peleas, sin guerras ni dragones, te felicito en tu cumpleaños.

Un besazo de tu más ferviente admirador, y lo sabes.

Loca de gozo y felicidad cogió la cámara y se puso a disparar.












Y es más, luego soñó que cazaba al cazador de la luz...


 E incluso otras cosas...




 Como soñar es gratis...





Publicar un comentario en la entrada