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viernes, 8 de mayo de 2015

Los inventos más imprescindibles del ser humano. (Y de los no seres humanos).

Opinión: 
El homo sapiens y la homa sapiensa habéis evolucionado mucho desde esos, aquellos, tiempos en los que lo más tecnológico que había era encontrar un palo con forma de garrote y usarlo para la afición tan sana y cinegética, llamada caza al bicho para comer (y si no se caza, ni se come, ni se cena, ni se vive).

Sí, ya sabemos que el humano ha sobrevivido porque a algunos les funcionaría eso de los garrotazos pero, ¿y los que no?

Ya, ya, esos se quedaron convertidos en polvo de huesos y cagarrutas de dientes de sable o pterodáctilo por el camino.

Terrible es, siempre ha sido terrible, para evitar eso está la evolución.

La evolución y las leyes evolutivas sirven para, por ejemplo, si en el lugar donde naces los árboles son muy altos, pues a la gente se le va estirando el pescuezo (cuello), o los brazos, (véase cómo algunos son más buenos en el baloncesto que otros), yo qué sé, hay muchas aplicaciones para la evolución y yo no os las voy a contar todas porque, aparte de que vosotros no queréis, YO TAMPOCO.

El caso es que siempre ha habido gente dispuesta a evolucionar, otra a revolucionar, para la segunda opción pulse 2.

2.

En fin, el agua es muy inspiradora y yo creo que a los que tienen los ojillos inclinados, pues mucho más.




No, si no veo mal que se proteja a los perros del agua, sobre todo, si es un perro de aguas.
Y bueno, reciclar el agua de lluvia ya lo hacía todo el mundo menos los astronautas creo.

Pero no pasa nada, los inventos revolucionarios tienen eso, que no sirven para evolucionar pero revolucionan a los que los ven.

 Que tienes obsesión por tener los abdominales marcados pero no quieres levantarte del sillón ni dejar de ver la tv, pues toma invento revolucionario.

Que nunca encuentras la cinta de medir para medirte el pandero, pues hazte un cinto con ella.


Si es que los inventos tienen eso, son inventos, ya sean para algo, para nada o para menos de nada.

 En el mundo de la comida pasa igual, todo el mundo tiene que comer y siempre sobran migajas de todo.

También sucede que si estás cansada de que tu marido se corte los dedos (o es que ya no le quedan) cortando el jamón, pues invéntate una mano, leches. Y se inventó la mano portátil.
No, no es la de la Familia Adams.

 Que estás harto de que tu perrito gua guau muerda los tobillos a la gente, pues haz que el perro sea un pato, ¿no? El caso es inventar.
 Que no pare la inventiva, que no tienes suficiente dinero para comprar una bici entera, pues cómprala a medias (me refiero a que esté media, no a que la compres con otro) y prescinde de algunas cosillas, mueve las piernas sin pedalear porque todos sabemos que para nada sirven los pedales de las bicis.
Ya sé que eres más dormilón que una marmota.
Para esos momentos, hazte un cuelgue o algo.

Y nada, quien no inventa es porque no quiere, no porque no pueda.

Lo que pasa es que estos de la revolución son como los que no inventaron el garrote en la prehistoria, que no se comerán nada en esta vida supongo pero se reirán mucho, digo yo.

Amén.
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