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miércoles, 15 de octubre de 2014

Mascotas actuales de la civilización del siglo XXI

Opinión: 
Yo, como nacido en el siglo pasado, me rindo ante la evidencia de que los tiempos han cambiado.
A mejor, algunos, a peor, también algunos.

Y si no, os haré un breve repaso sobre la historia del año pasado, a mi manera :)

Hacía tiempo que no os martirizaba con mis cosas pero es que voy a celebrar que la médica me ha dicho que no tengo colesterol esta vez pero que lo de ser feo no se me quita con ninguna aspirina, ni siquiera con la fórmula de la Coca-cola.
Pero que me da igual, si a mí lo que me gusta es fastidiaros, también me encantaría que estuvierais bebiendo algo o comiendo algo y con alguna de mis chorradas, al leerla, tengáis que escupirlo para reír un poco, yo qué sé, cosas mías y como soy vuestro dictador, pues me las permitiré vilmente.

Que no sé de qué iba a escribir ahora.
Ah ya, de historia.

Sí, os estáis preguntando sobre si sé también de eso.
SÍ, también sé de eso, lo aprendí al mismo tiempo que cuando me sacaba el cinturón negro de ballet.
SÍ, soy un historiador tan reputado y creíble como el gran historiador Oriol Junqueras, de eso podéis estar seguros, aunque yo no fui invitado al Vaticano a leer libros llenos de mentiras, lo mismo se inspiró ahí para su gran sueño húmedo.

Pero bueno, que yo os iba a hablar de Historia pero de la verdadera, ahí vamos.

Que decía yo que en el siglo pasado y hasta aproximadamente tres cuartas partes de él, el respeto campaba por la mente de la chavalería, respeto a los mayores y bueno, que me da igual que en muchos casos fuese un respeto forzado porque si no, te daban una ostia que te reventaban un oído los padres, maestros, curas, vecinos o yo qué sé. Pero era porque faltaste el respeto y eso se paga con ostia al canto. También existía la buena costumbre de que si hacías alguna diablura a alguien y ese alguien te daba una ostia, si ibas a tu casa quejándote que tal persona te había dado una ostia, tu padre te daba cuatro por faltar al respeto de la gente.
Y así muchas cosas, cosas que a partir de acercarse el siglo pasado a este, fueron cambiando a peor.
Ahora las ostias se las dan los hijos a las padres, madres, abuelas, etc.
Ahora ya vino el tiempo del chantaje a los padres, de las amenazas de maltrato, es decir, si al niñato se le antoja decir que su padre, su madre o alguien le ha pegado, lo dirá y esa persona irá a la cárcel.


Pero que ya me cansé de la Historia y voy a hablar de las mascotas del siglo XXI.

¿Qué por qué?
Pues porque soy un dictador y aparte, soy escritor porque lo estoy escribiendo aquí ahora.

Mi fuente de inspiración ha sido ir esta mañana al ambulatorio y ver a toda la gente jugando con sus mascotas.
Las acariciaban mientras sonreían, algunos parecían enfadados, tristes, impacientes pero las mascotas, como buenas que son, no se quejaban, siempre aguantando los caprichos de sus dueños.

Así que nada, que animado por tanto amor a las mascotas y tanto cariño subliminal, yo, como envidioso reconocido que soy, he decidido tener también una mascota como la de ellos y aquí os la voy a presentar en primicia.

He aquí mi Bartolo.


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