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martes, 25 de febrero de 2014

Coches para recordar. Renault 4

Opinión: 
Hablemos del cacho de coche cúbico conocido como Renault 4 y también como "4 latas".

Últimamente salió de nuevo a la palestra este coche tan útil y vetusto.
¿Por qué?, me preguntaréis.
Pues porque el Papa Francisco tiene uno, jejeje.
No, no es el Papa móvil, aunque ha movilizado alguna vez al Papa, no sé si como tal pero seguro que mucho antes de serlo, sí.

A lo que íbamos, conozcamos de nuevo al Renault 4.

El Renault 4 conllevó la audacia de diseñar un vehículo con una filosofía diametralmente opuesta a la hasta entonces seguida por la firma francesa. Se trataba de un vehículo dotado de mecánica pionera en Renault, con tracción delantera, suspensión de barras de torsión, y un motor refrigerado por un sistema de circuito cerrado con vaso de expansión. Todo ello comportaba un diseño de carácter funcional muy diferente al de los Renault 4CV y los Renault Dauphine que a la sazón imperaban en la marca. El equipo de diseño capitaneado por Robert Barthaud realizó un esfuerzo muy considerable para establecer un nuevo concepto de automóvil, urgido además por la necesidad de alcanzar un ajustado precio de venta, dado el mercado al cual se destinaba. La solución tenía que superar al Citroën 2CV, cuyo éxito era notorio en aquellas fechas.

En 1961 el R4 abandonó el motor trasero de los Renault presentados en aquellos años, y adoptó la solución del Citroën 2CV. El R4 tenía un motor mucho más grande de cuatro cilindros, que consumía poco más que el del 2CV.

En 1981 la cilindrada del «Cléon-Fonte motor» se elevó a 1108 cc El ventilador pasó a ser eléctrico y el radiador se colocó inmediatamente detrás de la rejilla delantera. Ésta recibió un diseño más moderno al utilizar las oportunidades que ofrecían los materiales plásticos. Por su parte, los frenos delanteros pasaron a ser de disco. Esta importante remodelación, que hacia prácticamente un automóvil nuevo a partir de uno veterano, lo puso al día y permitió su presencia en el mercado hasta los años 90.

La aparición de las normas anticontaminantes europeas, que exigían la utilización de catalizadores así como reformas que permitieran la utilización de gasolinas sin plomo, y el elevado coste y la edad del modelo aconsejaron no realizar las inversiones necesarias para adaptarlo a los nuevos tiempos. Tras prolongar su fabricación en Yugoslavia, concretamente en el territorio de Eslovenia, desapareció de manera definitiva en 1991, para dejar paso a las series económicas del Renault Supercinco.


Prueba de su gran historia es que actualmente son automóviles muy buscados por los nostálgicos de su gran mecánica, fiabilidad, bajo consumo y mantenimiento, y versatilidad por todo tipo de terrenos, gracias a su elevada distancia respecto al suelo y su buena suspensión.



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