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sábado, 7 de diciembre de 2013

7 diciembre del 2013

Opinión: 
Bueno, ayer dejamos a Don Danilo de la Mancha y a su escudero Aniceto huyendo de un carnero.
Nos salteremos lo que pasó por pura decencia literaria, si eso existe, por lo menos, en mi literatura no, aunque esta vez simularé que la tengo.

-Ay, amigo Aniceto, ese carnero pegaba duro.
-¿A mí me lo va a decir mi señor? No me voy a poder sentar en medio año.
-Te comprendo amigo, me duele el pensar cómo te golpeaba una y otra vez ese gigante.
-No era un gigante, era un carnero.
-Lo sé pero tendremos que decir que nos revolcó un gigante, nadie se creerá que ha sido un pequeño animalito.
-¿Pequeño dice? Claro, usted lo vería pequeño porque iba montado encima mía y los golpes me los llevé yo.
-No te quejes Aniceto, alguna vez yo gritaba por ti para que corrieses más y no perdieras el tiempo gritando.

Aniceto le miró con cara de ira.

-Es todo un detalle por su parte, mi señor -dijo solamente.
-Me debes una, que lo sepas. Oye, ¿podrías cojear un poco menos? Me estoy casi mareando.
-Si se bajase usted se marearía menos, ya sabe, no le vienen bien las alturas.
-Yo te pago para que me lleves -contestó Don Danilo de la Mancha.
-Hablando de eso, ¿cuándo veré mi primera paga?
-Veo que está anocheciendo, amigo Aniceto, debemos buscar algún cobijo. Tú ya sabes, aquí las noches son frías y peligrosas para gente de bien como nosotros.
-Ale, ya se hizo el sordo el tío este.
-Te he oído, Aniceto. Acelera un poco hacia esa casa de campo, haremos noche ahí.
-¿Cuándo me pagará lo que me debe?
-No te preocupes, estoy echando cuentas. Cuando me cuadre todo, cobrarás y recibirás un suplemento por la espera.
-Pues será un gran suplemento porque llevo 4 años esperando.
-He de comentarte también que será descontada la parte de mi enseñanza. Como veo que estás aprendiendo rápido y bien, te cobraré más.
-No, si al final le deberé yo dinero a usted.
-De ello no te quepa la mejor duda, amigo Aniceto. Acelera.
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