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viernes, 13 de diciembre de 2013

13 diciembre del 2013

Opinión: 
Anteriormente dejamos a Don Danilo de la Mancha y a Aniceto, su escudero, prácticamente muertos de hambre en la casa de campo pero dispuestos a hacerse unas migas.

Esta vez, por si os véis en una situación así, esto es lo que haríamos.

Solo tenían a mano un durísimo trozo de pan, unos pimientos, unos ajos, aceite, encontraron agua, una sartén y, en un cajón, un par de chorizos.

Este capítulo va a ser la aventura culinaria, jejeje.

Aniceto cogió la sartén y le echó un chorreón de aceite, previamente había hecho fuego en la chimenea y ya estaban las brasas en su punto.

Puso la sartén encima de tres piedras que hacían de soporte y dejó que se empezase a calentar el aceite.

Cuando el aceite estuvo suficientemente caliente, echó 4 ajos, el pimiento y los chorizos y sofrió todo.

Una vez sofritos, los retiró y los puso en un plato aparte.
En el mismo aceite del sofrito echó las migas que había hecho con el pan duro.
(Se coge el pan duro y con un cuchillo se rebana en trocitos muy pequeños)
No dejando que se quemasen le fue dando unas vueltas hasta que cogieron la sustancia del sofrito, entonces echó agua poco a poco. (Coges la paleta de freír,  la pones al revés y vas echando un poquito de agua, esta se irradia por la sartén y se reparte mejor)
Se vuelven a remover las migas para que cojan todas su punto de humedad y se echa sal al gusto.
Si parece poca agua, se repite la operación, echando más y dando vueltas para que no se quemen las de abajo.
Hay que dejarlas ni muy fritas, ni esponjosas.

-Ya están hechas, mi señor -dijo Aniceto, muerto de hambre. Ya no podía más.
-Mira lo que he encontrado en un rincón -dijo Don Danilo, mostrando una botella de vino.
-Traiga, que le vamos a dar el punto a las migas.

Don Danilo le pasó la botella, no comprendiendo.
Aniceto hizo la operación del agua pero con el vino, echó un poquito sobre las migas y removió.

-Ale, ya están en su punto -casi sollozó de la emoción, echando un largo trago.

Don Danilo iba a protestar pero no le dio tiempo, Aniceto puso una cara muy rara y escupió todo lo bebido.

-Agggg, esto es vinagreeeeeeeeeeee.
-Has matado a las migas.
-Da igual, muertas o vivas, yo me las como -dijo Aniceto, cuando se le pasó el "mal trago".
-Anda y yo -dijo Don Danilo.

No pasa nada, comieron, no perdices, pero comieron, aunque toda la noche, la conversación fue esta:

-Picaban un poco...
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