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lunes, 4 de noviembre de 2013

Coches para recordar. Citröen GS

Opinión: 
El Citroën GS fue presentado en el Salón de Ginebra de 1.970 e inmediatamente ganó el título de Coche del Año. El GS terminaba de llenar el salto que había entre el Ami y el DS, y era un coche al alcance del comprador de clase media-alta en el que podían ir cómodamente cinco personas y sus respectivos equipajes.

El motor era un cuatro cilindros opuestos (boxer) refrigerado por aire fruto de la unión de dos bloques procendentes del Citroën 2CV. Sus 1.015 c.c. y 55,5 CV unidos a una futurista línea aerodinámica lanzaban al GS hasta los los 147 km/h.

La suspensión hidroneumática de altura variable es uno de sus mayores aciertos, junto al motor bóxer horizontal refrigerado por aire -evolución del bicilíndrico del 2CV- que simplifica enormemente la mecánica al carecer de circuito de agua y radiador, entre otras cosas.
El diseño interior tampoco deja indiferente, incluso hoy día. Acostumbrados a los aparatosos airbag actuales, el volante monobrazo le da un aire de nave futurista. Y a este hay que añadir el extraño velocímetro, similar al visor de una báscula de baño y cuyo fondo varía de color para indicar cuál es la marcha más adecuada a la velocidad, y el mando del freno de mano, que consiste en una especie de asa en el centro del salpicadero.

Cualidades de la suspensión hidroneumática:
Cada rueda está ligada independientemente a la caja por un brazo solidario de un pistón. Este pistón, al deslizarse por el interior de un cilindro, actúa sobre un líquido que comprime más o menos una masa constante de gas a presión contenida en una esfera. Este gas se comporta como un muelle muy flexible o muelle neumático. A todo empuje de pistón corresponde una disminución de volumen de gas y, por lo tanto, un aumento de presión. Al cesar el empuje habrá, por el contrario, un aumento de volumen y una reducción de esta última.

Según muchos críticos, el Citröen Gs era el coche más seguro de Europa y el más silencioso.

La verdad (y no soy fan de Citröen), es que iba muy cómodo de pasajero y tan solo cogí una vez uno y era completamente diferente a lo que había cogido anteriormente, daba una sensación de comodidad, seguridad y poder, que nunca había sentido antes.

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