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sábado, 6 de abril de 2013

Premio relato celebración 250 seguidores de El arte de las palabras

Opinión: 
Hoy, una amiga nuestra, Tamara, está de celebración y ha creado un premio para todos.

Premio 250 seguidores del arte de las palabras.

Si quieres ser otro seguidor más, entra en su blog:

http://tamaravillanueva.blogspot.com


Aparte del premio de la celebración, nos propone un divertido reto.
Esto es lo que nos dice:

Como el blog esta dedicado a la palabra, os reto a...
Escoge 10 palabras de esta lista de 25 (Todas ellas estarán sacadas del título de alguno de los blogs que me siguen) y del nombre de tu blog, elige otra más.
 HISTORIA
 VIDA
 ACOMPÁÑAME
 DESEOS
 TODO
 DÍA
 TIEMPO
 PÁGINAS
 TALLER
 REINAS
 RELACIONES
 DIARIO
 SUSURROS
 FLORES
 ENAMORADA
 LETRAS
 FOTOGRAFÍA
 NOCHES
 TINTA
 HOMBRE
 RINCÓN
 SUEÑOS
 PLUMA
 VIENTO
FANTASÍA

Yo he escogido estas 10:

HISTORIA
DESEOS
TIEMPO
TALLER
REINAS
ENAMORADA
LETRAS
TINTA
RINCÓN
VIENTO

Y la número 11 extra es PERDICES.

El otro requisito para hacer el reto es este:


Realiza con las 11 palabras, un minirelato de 100 palabras, que lleve como título "PALABRAS", podéis cambiar singular por plural y al revés.
Llevar la imagen del premio a vuestros blogs, y colgarlo en el mismo post que el minirelato.
Una vez colgado, traer hasta este post, vuestro minirelato... Todos la lista será recogida en un post que realizaré cuando lleguemos a 25 minirelatos.
Si se llega a 50 minirelatos, realizaré un libro de descarga gratuita, como los ya realizados en acompáñame, donde irá incluido vuestro minirelato y el blog del que se ha sacado.
Si alguien más quiere participar, tiene que hacerse seguidor del blog.

Como yo soy un gamberro y me gusta hacer la contraria, no hice el minirelato, hice un maxirelato :)

Seguro que me va a gruñir pero es que son mis costumbres...


Se titula.

JORGE EL MISTERIOSO.



No hace mucho TIEMPO, cuenta la HISTORIA, había un joven Rey que se enamoró de una bella joven.
Hasta aquí todo bien pero la joven no era de sangre real, más bien, ni tan siquiera era de ese país.
Era una esclava del importante traficante de percebes, el detestable y ambicioso Farfaes.
En esos tiempos, los traficantes y mercaderes tenían tantos hombres a su servicio, mercenarios pagados por ellos y esclavos, que eran incluso más poderosos que el Rey.
Ellos los ponían y quitaban a su antojo y si alguno no hacía lo que ellos querían, no dudaban en hacer que “desapareciese misteriosamente”, poniendo a otro en su lugar.
                  (NOTA DEL AUTOR: Prácticamente como pasa ahora)
El joven Rey, Jorge el Misterioso, no pensaba en peligros ni en mercaderes poderosos, él era el Rey y le diría a Farfaes que le vendiese a esa esclava y él la desposaría.
Y lo hizo.
Y Farfaes se rió en su cara, haciendo que el Rey Jorge se sintiese humillado y con ganas de llorar de rabia, marchándose ante la amenaza del traficante de que por esa vez no le tomaría en serio su propuesta pero a la próxima, le sucedería lo que al anterior Rey, tendría un poco de dolor de cabeza. (Poco porque se la cortaron de cuajo)
Pero el Rey estaba enamorado y más, cuando vio en los ojos de la esclava lo que él sentía por ella. La había visto fugazmente al salir del palacete del traficante y decidió que no podía vivir sin ella.
Él nunca había tenido DESEOS como ese, jamás se había enamorado y pensó que debía seguir los mandatos de su corazón, dejaría de ser Rey, ¿qué más daba serlo sin la persona amada al lado?
Esa noche entraría en el palacete y se llevaría a la esclava con él, lejos, donde nadie los conociera y vivirían juntos toda la vida.
Y así fue, por la noche, vestido de oscuro, se coló en el palacete y fue hacia la zona donde sabía que dormían los sirvientes, esperando encontrar fácilmente a su amada pero pronto se dio cuenta de que su empresa iba a ser peliaguda y delicada.
Al entrar en una gran sala destinada a dormitorio de sirvientes, lo primero que vio fue muchas espadas y lanzas, salió cuanto antes de allí. Era el cuarto de los mercenarios.
En el segundo cuarto que entró, un cuarto enorme, también vio cosas enormes roncando. Era el cuarto de los eunucos.
Su suerte cambió en el tercer cuarto.
Era muy pequeñito y con grandes ventanales, la luna llena se colaba a través de ellos e iluminaba en su mayor parte la pequeña estancia.
Solo había dos mujeres acostadas y únicamente una dormía, la otra tenía los ojos muy abiertos y fijos en él.
El Rey se llevó un dedo a los labios indicando que guardase silencio y ella obedeció, incorporándose, estaba vestida. Curiosa costumbre extranjera. La esclava se levantó y cogió una especie de mochila, caminando hacia donde se encontraba Jorge.
La mirada que la joven echó al Rey fue la mirada de una chica completamente ENAMORADA y Jorge sintió que había hecho lo que tenía que hacer, arriesgar su trono y su vida por ella.
¾     No hables, salgamos cuanto antes de aquí, tengo dos caballos escondidos en el bosque.
Ella le obedeció, no dijo nada y le siguió a través de las estancias hasta la puerta de servicio por la que él había entrado anteriormente, colándose por ahí en el palacete.
No obstante, había algo que no coincidía con antes, ahora, el pasillo por donde había accedido, estaba lleno de mercenarios, armados hasta los dientes y delante de ellos, en cabeza, Farfaes.
¾     Los Reyes sois muy previsibles, amigo mío. Echáis el ojo a la primera chica que se os cruza por el camino y ya estáis deseando quedárosla sin importaros a quién pertenece realmente.
¾     ¿Acaso es tuya? —preguntó Jorge, para nada asustado a pesar de las circunstancias.
¾     Yo la compré a unos piratas, por lo tanto, es mía —dijo Farfaes sin inmutarse.
¾     Nadie pertenece a nadie  y eso será lo primero que cambiaré cuando salgamos de aquí —sentenció el Rey.
¾     Mi querido amigo, te olvidas de un pequeño detalle. Cierto es que vas a salir de aquí, pero no vivo. Mañana habrá que elegir a otro que ocupe tu lugar —dijo casi con tristeza el Traficante.
¾     Pareces muy seguro de ello Mercader, soy el Rey, ¿lo has olvidado?
¾     Cuando mueras dejarás de serlo y eso va a ser ya. Lo siento, me caías bien. —le volvió la espalda y salió por otra puerta diciendo— Matadle a él y traedme a la chica, esta noche será mía.
Jorge notó el escalofrío que le dio a la chica a escuchar al Mercader y le apretó un poco más la mano que ella misma había puesto en la suya al ver a los mercenarios.
¾     Yo que vosotros me lo pensaría antes, recordad que soy el Rey —avisó a los mercenarios que se aproximaban hacia ellos. Eran unos 15 y por lo menos llevaban cincuenta armas entre todos.
Se escucharon algunas risas y también adivinó a ver miradas lascivas hacia la chica.
Nadie dijo que los mercenarios fuesen muy obedientes, tal vez algunos pensasen que se cobrarían su paga con la chica…
Ella tiró un poco de él y se lo llevó hasta un rincón, así no serían rodeados por los mercenarios, tendrían dos paredes guardándolos las espaldas, tampoco era demasiado consuelo para Jorge, él era diestro pero luchar contra 15 aguerridos mercenarios, expertos en toda clase de armas, no es que fuese un plan muy halagüeño.
Los mercenarios ahora sí que estaban convencidos de que no se escaparían pero algo les cegó un poco la visión.
La joven se estaba quitando la especie de camisa que llevaba, dejando completamente al descubierto los pechos.
Para sorpresa de los mercenarios, esos pechos no eran como los que ellos conocían, tenían como letras, extrañas LETRAS. Estaban completamente tatuados, era como si no los tuviese al descubierto.
Curiosamente, la TINTA con la que estaban tatuados los pechos de la chica, cambiaba constantemente de color y las letras, de forma, parecían tener vida propia. Los mercenarios estaban como hipnotizados, inmóviles.
¾     Vámonos —dijo ella mientras dibujaba algo en una de las paredes.
La pared pareció abrirse en dos, dejando un hueco lo suficientemente grande como para pasar una persona, ella pasó y tiró de Jorge, que estaba completamente en estado de shock.
¾     Pero —solo atinó a decir.
¾     Calla ahora tú. Déjame hacer a mí —respondió ella, tirando nuevamente de Jorge y atravesando paredes de la misma forma hasta salir del palacete— ¿Dónde dejaste los caballos?
¾     Vayamos hacia la izquierda —atinó a decir él.
Al poco rato, llegaron donde estaban paciendo tranquilamente un par de caballos alazanes de mediana alzada y patas muy finas.
Estaban perfectamente ensillados así que no les costó tiempo subirse en ellos.
La chica, que se había cubierto los pechos hacía tiempo simplemente sonreía.
Jorge se dejó llevar, se encontraba fuera de lugar, el salvador era el que había sido salvado.
Cabalgaron día y noche durante 4 días, parando lo justo para comer un poco de lo que llevaban en las alforjas que previamente tenía preparadas  Jorge y dormir tres o cuatro horas.
Llegaron a un bonito valle y entraron en él.
Era el valle más bonito que había visto jamás Jorge en su vida, aunque era corta y ella se dio cuenta.
¾     Mi tierra —dijo simplemente, abriendo los brazos y respirando fuerte.
De repente, se levantó un gran VIENTO y ella sonrió.
¾     Mi padre nos da la bienvenida —dijo, dejando a Jorge más intrigado aún de lo que estaba.
¾     Pero. ¿Dónde estamos? —preguntó Jorge.
¾     Estamos en otra dimensión, fuera del mundo que tú conoces. A esta tierra la llamamos el TALLER de los vientos o como lo llamáis vosotros, Eólida y mi padre los fabrica para tu mundo.
¾     Increíble. —fue solo lo que Jorge pudo decir— De ser cierto esto que me dices. ¿Cómo es que te apresaron los piratas?
¾     Bueno, en realidad no me apresaron, me dejé apresar por ellos.
¾     ¿Con qué finalidad?
¾     Para alcanzar la finalidad de mi creación debía buscar en tu mundo alguien puro y con buenos sentimientos.
¾     Y ¿lo encontraste con el Mercader? —preguntó él, extrañado.
¾     No, ni mucho menos, es más, ahora mismo su palacio está siendo destruido por un gran tornado. En realidad te buscaba a ti —dijo ella.
¾     ¿A mí? Si yo no he sido capaz ni de protegerte. Te liberaste tú, nos liberaste.
¾     La intención de salvarme es lo que importó y, desde que te vi, supe que eras tú el elegido.
¾     Ah, que hay elegidos y todo.
¾     Por su puesto, el destino siempre está escrito —explicó ella.
¾     ¿Me dirás tu nombre al menos?
¾     Claro que sí. Soy Alcíone, una de las hijas de Eolo y una de las REINAS de Eólida.
¾     Ah, ¿ahora es cuando se dice eso de y comieron perdices?
¾     Tú di lo que quieras aunque te será difícil mientras te beso —rió ella, echándosele en los brazos.
¾     Oye, otra cosa. Esas marcas de tus pechos…
¾     ¿Preocupado por ellas? —rió de nuevo Alcíone, abriéndose la camisa.
Jorge no daba crédito a sus ojos, por muy extraño que le pareciese, eran unos pechos normales, bueno, mejor que normales pero sin tatuajes.

Y COMIERON PERDICES…

Bueno vale, haré el de 100 palabras, grrr.


 El TIEMPO de las Hadas REINAS acabó hace mucho.
Pasaron a la HISTORIA , aunque los DESEOS de los escritores aún arrancaran alguna leyenda de las LETRAS en TINTA de los libros.
Un mago encontró uno de esos libros en un TALLER. Se lo llevó a su laboratorio y, desde la ventana, rasgó las hojas y las lanzó al VIENTO.
Una de esas hojas cayó encima de una chica y esta le hizo una bola y la tiró a un RINCÓN.
Ella no estaba para leer, tenía algo más importante entre manos. Estaba ENAMORADA.
Pronto comería PERDICES en su boda.

Uhmm. Ahora que le estaba cogiendo el gustillo se me acaba el reto.....

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