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martes, 16 de abril de 2013

Historia de... El bolígrafo

Opinión: 

 En 1938 se patenta en Hungría el primer bolígrafo o birome, inventada por Ladiaslao Biro (1899-1985).
Se la llamó birome por la asociación de los apellidos Biro y Meyne, este ultimo era socio y amigo de Ladislao Biro, quien le ayudó a escapar de Hungría y París cuando los alemanes invadían Francia, en 1940 (Argentina seria su destino) ya que era judío.
Si bien la patente fue registrada primero en Hungría, luego Biro la registro en la Argentina, donde por vez primera se financio el invento para ser comercializado e industrializado.

El acierto de Biro fue en poner una bolita en la punta de la pluma que al girar sobre el papel iba dejando un rastro de tinta en el mismo.

En 1943, Biro-Meyre-Biro vendió la licencia de la “esferográfica”, como se llamaba por aquel entonces, por la suma de 2 millones de dolares, una cifra extraordinaria, al fabricante estadounidense de instrumentos de escritura Eversharp.

Esta empresa fue adquirida por Parker Pen, que instaló una planta de producción en Argentina y sus oficinas comerciales en donde se encontraban sitos Birome.

Al principio un bolígrafo costaba una fortuna. Durante la guerra la fuerza aérea de Estados Unidos, encargó a Biro 20.000 bolígrafos que pudieran usarse en grandes alturas. Fue un nuevo éxito. Franz Seech inventó una tinta que se secaba al contacto con el aire ("paper mate").

Sin embargo, a pesar de los grandes progresos por mejorar los bolígrafos, estos seguían siendo muy caros hasta que en el año 1948 el francés Marcel Bich desarrolló un modelo de bolígrafo muy barato y de buena calidad. Su eslogan era: «Funciona. Funciona. El bolígrafo Bic». El famoso «boli» de plástico de punta redonda que aún conocemos. Este señor fue un gran creador y precursor del modelo actual de consumo: sus productos son muy baratos, útiles, fáciles de usar y desechables: mecheros de gas no recargables, maquinillas de afeitar de usar y tirar, sus famosos bolígrafos, etc.


Lo que mejor define estos bolígrafos es la sencillez. Su diseño es simple y totalmente útil, no sobra ni falta nada.

El capuchón sirve para indicarnos el color del boli (con lo que no es necesario crear carcasas de diferenciadas para cada tipo de color, con tubo transparente nos vale para todos los modelos), además de servir para poder enganchar el boli en el bolsillo de nuestra camisa.

 El tubo que contiene el bolígrafo tiene forma hexagonal para evitar que ruede sobre una mesa inclinada y permite una sujeción mayor que un tubo redondo.
 El pequeño agujerito del tubo sirve para que entre el aire y así pueda fluir la tinta.
Su tapón trasero, con su forma ligeramente abombada, queda completamente acoplado al tubo, evitando que nos manchemos en caso de una fuga de tinta.
Un bolígrafo que ha mantenido su diseño sin realizar ningún cambio desde entonces. Lo que dice mucho del grado de perfección que logró el diseño original.

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