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sábado, 5 de enero de 2013

Los Reinos de Overlastar 2.Bastión 16.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)


Los Reinos de Overlastar 2. Bastión 16.


Ardala estaba muy herida pero seguía enviando flechas tumbada en el suelo hacia todo bicho viviente que se moviese alrededor. Fredic, a su lado, repartía mamporros a diestro y siniestro. Ya no tenía ni su espada, se la había llevado puesta algún orco. 
Pero le daba igual, cada puñetazo suyo tenía el poder de arrancar la cabeza a un goblin y eso sumado a su furia por estar defendiendo a su amada, le hacía ser más peligroso que nunca y eso a pesar de tener clavadas un par de lanzas y múltiples cortes por espadas y dagas.

Peteo había muerto defendiendo a Wlkanar aunque este también murió. Antarka se volvió como loco y arremetió contra una zona donde había más de cien monstruos y si no llega a ser porque acudieron en su ayuda unos pocos centauros, seguramente y sin exagerar, podría haber acabado con los cien él solo de la furia que llevaba dentro. 
Quedó gravemente herido pero no peligraba su vida. Marafox era el nuevo Rey de los centauros y repartía órdenes de aquí para allá. Lady Yavanna lloraba la muerte de su marido Wallendorf cortando cabezas de alimañas a diestro y siniestro y cuando tenía tiempo, enviando rayos a los más grandes. 

Linkas dio su vida protegiendo con un escudo a dos humanas jóvenes que no habían querido huir con las otras, llegaron para ayudar en la batalla a los demás. 

El elfo podría estar orgulloso donde estuviese su alma, esas chicas estaban haciendo estragos con un puñado de goblins que las creyeron una presa más fácil que los hombres, craso error, eran montañesas aguerridas. 
Garrotazo para allá, garrotazo para acá y adiós goblins abusones.

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