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martes, 8 de enero de 2013

Los Reinos de Overlastar 2. Bastión 19.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)


Los Reinos de Overlastar 2. Bastión 19.


A veces, los elfos se separaban mucho de los balrogs y estos dudaban y miraban hacia la gente que venía detrás e intentaban cambiar su dirección hacia ellos, entonces algún alto elfo volvía un poco sobre sus pasos y los balrogs proseguían su camino, una de esas veces, un elfo se acercó más de la cuenta y lo pagó con su vida, los látigos de balrog y los elfos no son compatibles. 

Kinesa acusó un poco la pérdida pero Silvermoon la conminó a que no perdiese la concentración, ya estaban cerca del agua.

La gran loba ordenó que se parasen pero los balrogs seguían caminando chamuscando el suelo a su paso y lo que pillasen.

Intentó percibir lo que otras veces había sentido al estar cerca del agua pero esta vez, quizá por las circunstancias o porque se había hecho falsas ilusiones y teorías, no sentía nada.

Y los balrogs casi a tiro de látigo ya, Dinarel no pudo más y lanzó un potente hechizo de hielo sobre ellos, algo los reparó, más de lo que ningún hechicero elfo había podido, pero poco a poco recuperaron su movilidad los demonios. Esos segundos extra que les concedió Dinarel fueron los que hicieron falta a Silvermoon para calmarse y meterse más en su instinto primigenio. Ahora sí percibió al agua, vaya si la percibió. 

Un látigo la rozaba ya cuando varias grandes lenguas de agua se alzaron desde la profundidad del mar y se lanzaron hacia un enemigo que era totalmente contrario, al fuego. 

El fuego de los balrogs aumentó en intensidad para poder evaporar el agua que se les venía encima rápidamente. 

Pero no era solo agua, eran seres aún más antiguos que los balrogs, más antiguos que la mayoría de los seres. Era el espíritu de la naturaleza, del agua.

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