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viernes, 18 de enero de 2013

La Guerrera Luna. Anaiss 1 CAPÍTULO UNO PROMOCIONAL

Opinión: 




Guerrera Luna


Daniel P.M













Dedicatoria








Por supuesto, se lo dedico a todos
 los que me han apoyado y especialmente
 a la gente que no pierde nunca de vista
 sus sueños y su sentido del humor.





      





PRÓLOGO



Luna era una gran guerrera y siempre que podía lo demostraba.
Jamás daba su brazo a torcer y se dedicaba por entero a su trabajo, es decir, hacer la guerra.
Era la más dura, no tenía en su corazón ni una leve lucecita de piedad, compasión, cariño o amor por los demás.
Era joven, muy joven, solo pensaba en combatir. Solo en eso.
Pero no todo son guerras ni siempre las va a haber, aunque hay enemigos peores.
Ayer mismo tuvo que enfrentarse con un enemigo muy duro de pelar.

               Su futuro.



PERSONAJES


Luna: Guerrera con un pasado "algo peculiar"…
Anaiss: Joven a la que Luna deja huérfana y luego es "adoptada" por ella.
Knopliz: Duende entrometido y cabezota.
Psitorix: Druida.
Gorz: Dragón rojo.
Kratus: Dragona verde.
Kemistro: Hechicero imaginero, en teoría un charlatán.
Galendra: Reina usurpadora, gran hechicera.
Marseo: Rey encarcelado por Galendra y padre de Anaiss.
Ludmila: Madre de Anaiss, fallecida.
Ikerium: Semi Dios.
Mekare: Semi Diosa juguetona.


Hechiceros de Galendra


1-Premonición—Agorero, falla mucho.
2-Hierbas—Cura bastante pero falla en que lo hace con todos.
3-Oscuridad—La crea a su antojo, lo malo es que a veces ni él mismo sabe dónde está.
4-Desesperanza—Tristeza y baja moral, aunque también le afecta a veces a él. No muchas.
5-Piedra—Convierte en estatua de piedra al que lanza el hechizo pero él mismo también poco a poco lo sufre.
6-Cristal—Atraviesa sitios como si humo fuesen, aunque a veces se queda atrapado.
7-Poder—Mudo, destruye lo que toca, menos el cuerpo, todavía no había logrado eso, pero Galendra estaba en ello.
8-Volátil—Puede desaparecer y materializarse a su gusto en cualquier sitio, si todo salía bien, si no, a saber dónde acababa.
9-Ráfaga—Tiene el poder de hacer entrar en llamas con el pensamiento a las cosas y gente. Cuando está nervioso, sobre todo al lado de Galendra, de la que está enamorado, falla bastante.
10-Elemento—Controla el aire, la lluvia y la tempestad. Mide dos metros y medio y es desgarbado y melancólico. No controla la fuerza de los elementos y lo mismo te crea una llovizna que una galerna.
11-Electro—Tiene el poder del rayo, apunta bien, pero ve bastante poco.
12-Hielo—Puede congelar a voluntad pero suele estar acatarrado y cuidado con sus estornudos.
      13-Levitador—Joven y rechoncho, suele atacar en postura de loto y eleva las cosas o personas, normalmente para hacerlas chocar con algo o lanzarles algo.

        









LUNA

Pisadas, eso era lo que veía según caminaba.
Huellas que se marcaban en el barro espeso que se pegaba a sus botas de guerrera. Pero no le importaba, el barro era la menor de sus preocupaciones, y no era la primera vez que al parar a descansar, tenía que limpiar sus viejas botas.
La Guerrera Luna paseaba por el poblado devastado, por ella y sus compañeros guerreros y cuando iba a rematar a una mujer que le había hecho frente y muy bien por cierto, se acercó una niña rubita y se puso encima de su madre herida.
     No la mates —dijo la niña, era más una orden que una súplica.
El mundo de guerras y sangre creado en la mente de Luna se resquebrajó de repente en un segundo, la acción de la niña con su madre le había abierto los ojos a la guerrera y por unos segundos, se imaginó cómo podría ser ella en un futuro y que ahora mismo podría estar en el lugar de su rival, a punto de morir a manos de la espada de otra guerrera mientras su hija era testigo.
Y lo peor de todo, se vio a sí misma, en su infancia, cuando un grupo de seres entraron a su poblado y lo arrasaron todo, tal como ella acababa de hacer en ese momento. Y cuando Luna pensaba en todo, se refería a su hogar, su familia, sus hermanos, incluso su pequeño dragón al que había adoptado.
En ese momento, cuando veía todo aquello, solo pensó en una cosa, salir de ahí, huir, formar una familia y dedicarse a arrancar melones o cualquier cosa que salga en el campo.
Miró a la madre, miró a la niña, sin decir nada tiró su espada y se dio la vuelta para salir corriendo a un destino incierto.
Luna había topado con un enemigo muy poderoso, el futuro, pero había otro enemigo más poderoso aún.
Luna sintió un fuerte dolor en la espalda, una quemazón que se extendía por todo su cuerpo, volvió la cabeza y vio a la niña sostener su espada ensangrentada, entonces se dio cuenta de su error, ella no tenía de enemigo el futuro.

Su nuevo enemigo era…

LA MUERTE.



DESPERTAR


Luna se sumió en la oscuridad pero aun renegando por su falta de atención, arrepentida de su atisbo de piedad, debería haber matado a la madre y a la niña.
Sabía que eran errores que una guerrera no debía cometer, no debía dar la espalda, no debía tener piedad.
La oscuridad se cebó con ella y a través de una espesa neblina en lo que parecía ser un camino recubierto por frondosos árboles, vio una luz. ¿Una luz negra?
     Bienvenida a mí reino, guerrera —escuchó decir Luna.
Luna miró a su alrededor, y se dio cuenta que ya no estaba en el poblado, estaba en un páramo con una claridad tal que tuvo que entrecerrar los ojos y buscó el origen de la voz. Pero esa luz tan potente y tan negra, era tan cegadora, que tuvo que cubrirse los ojos con las manos.
     No me puedes ver ya que yo soy tú, estoy en ti, siempre estuve.
     Encima de muerta, estoy loca —pensó Luna.
     No es locura, cuando se está al borde de la muerte el yo verdadero sale de nosotros para intentar evitar lo inevitable
—dijo la voz interior.
     Lo que quiere decir que fracasé y estoy muerta.
     Al contrario, tienes la oportunidad de empezar una nueva vida, lo último que pensaste antes de que te hirieran. Tuya es la decisión, o una nueva vida o morir.
Luna lo tenía claro, la decisión no le tomó ni milésimas de segundo.
     Quiero vivir.
Luna aspiró aire, tosió, escupió sangre y se incorporó para asombro de sus compañeros guerreros. Sobre todo para cuatro de ellos que se disponían a violar a la niña huérfana.
La niña aún seguía armada con la espada y al parecer se estaba defendiendo bien, uno de los presuntos violadores carecía ya de nariz y a otro podrían llamarle seis dedos, si sumaban todos los que tenía ahora en el cuerpo.
Aprovechando el descuido de la niña al ver incorporarse a Luna, a la que creía muerta, uno de los soldados la desarmó y empezó a arrancarle las ropas. La niña ya no podía hacer nada, estaba perdida. Lo único que podía esperar es que fuesen breves y que cuando acabasen la matasen para irse con su madre.
Luna se incorporó y se dio cuenta que estaba repuesta del todo, la niña seguramente no la había atravesado con la espada si no solamente rozado.
¿Por qué habría perdido el tiempo soñando con luces, páramos y voces? Definitivamente, se estaba volviendo loca, y se tocó la cabeza para ver si el golpe que le habían dado era allí. Pero no había sangre, no había nada, por lo que intentó incorporarse pensando que definitivamente estaba perdiendo la cabeza.
Se acercó sonriendo a los soldados y estos creyeron que también querría participar en la violación.
Fatal error, ni se enteraron cuando los mató.
La guerrera cogió a la niña, no tan niña, y la subió a su caballo, partieron de allí sin mirar para atrás.
     ¿Por qué me has salvado? —preguntó la niña.
     No lo sé, presiento que me debiste cortar la cabeza en vez de rozarme con la espada. El caso es que una parte de mí, deseaba salir cuanto antes de esto y tú me ayudaste a decidirlo. Maté a tu madre en una pelea noble, entiéndelo, son cosas de las guerras. No tenía nada contra ella, yo soy una guerrera, o lo era.
     Yo también te maté a ti, lo sé, te atravesé con tu espada.
     Como puedes ver, no es así.
     Te atravesé —dijo la niña testarudamente.
     El caso es que aquí estoy y las dos tenemos una oportunidad de cambiar de vida. ¿Te apuntas o te dejo en cualquier poblado para que te violen, te esclavicen o cualquier cosa que se les ocurra?
La niña ni lo dudó.
     La muerte te respeta, prefiero ir contigo.
     Me llamo Luna.
     Yo me llamo Anaiss.





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