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viernes, 21 de diciembre de 2012

Los Reinos de Overlastar 2. Bastión 2.

Opinión: 


El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)


Los Reinos de Overlastar 2. Bastión 2.





Cientos de hechizos de toda clase cayeron sobre los jinetes y muchos de estos cayeron. Asimismo entre los jinetes también había magos elfos y enviaron lo que pudieron hacia los oscuros, casi no hicieron nada. Si acaso distraerlos un momento. 

Fredic indicó a Sandic y a Peteo el objetivo, la zona donde se encontraban los hechiceros elfos, algunos levitando en el aire para tener más claro sus objetivos. Linkas y otros 3 elfos dijeron que se encargarían de los de arriba pero Ardala y Volendros le dijeron que era su turno y organizaron una pequeña partida de elfos voladores armados con sus arcos. 

Fredic temió por Ardala pero estaban en guerra y todos tenían que intervenir, mejor morir combatiendo. Le lanzó un beso con la mirada. Ankhara no podía intervenir, estaba en la retaguardia con los druidas cuidando de los heridos. 

Pero Silvermoon y compañía sí, ellos se encargarían del ala norte de los enemigos, donde estaban la mayoría de los orcos y goblins lanzando sin parar toda clase de lanzas y flechas. Estaban causando algún estrago por su cantidad, no por la calidad de los lanzamientos. Es como cuando llueve, siempre te puede tocar alguna gota de agua. De pronto Silvermoon dio media vuelta hacia la fortaleza, se había acordado de algo que podría cambiar el rumbo de la batalla.

Allí los 12 altos elfos estaban siendo arremetidos por el empuje de los balrogs, ya había alguno malherido al no haber podido esquivar completamente el temido latigazo. Ninguna de las cosas que habían intentado había funcionado con esos demonios, ni hechizos de rayos, ni de agua, el de hielo los había parado un poco pero casi los había agotado a todos. 

El combate cuerpo a cuerpo solamente los hería a ellos a pesar de sus escudos mágicos. Kinesa estaba desesperada viendo ya que estaban a punto de ser batidos por esos seres y posiblemente Dinarel estuviese corriendo la misma suerte y lo peor de todo era que si él moría, ninguno de los que estaban con ella podrían ser el elegido por que ellos mismos estaban a punto de morir también.
De pronto algo sonó en su mente.
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