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lunes, 17 de diciembre de 2012

Camino de Belén. Princesa 2.

Opinión: 

17 de diciembre.

-Esta vez no te vayas cabra, tengo que acabar la historia de la princesa que comencé a contar ayer.

-Resulta que la dama de compañía y la sirvienta de la princesa estaban intrigadas al ver que ella estaba embarazada y allí no entraban los hombres. Una creía era un milagro pero aún no existían los milagros, digo yo, si no ha nacido Jesús aún. La otra sospechaba pero no decía nada, ella no creía en divinas providencias.



El caso es que la princesa cada día tenía más barriga y más lustre, por cierto, se parecía a ti, mi querida cabra.

Pero sigamos la historia mientras caminamos.

-No le diremos nada al Rey hasta que nazca el bebé. Con un poco de suerte y al ser primeriza y tan delicada, lo mismo nace muerto.-dijo la sirvienta.

-Pero mira que eres bruta y rebruta.-dijo la dama, aunque pensaba que tal vez fuese lo mejor, incluso para ellas, su vida peligraba.

Pero no, el bebé nació vivo y bien vivo. Encima lloraba que daba gusto. El Rey escuchó esos llantos y entró en la habitación de la princesa. Nunca, ningún Rey había entrado en las habitaciones de las princesas, algo estaba cambiando.

El Rey no sabía qué decir, ni la princesa, era la primera vez que se veían.

Pero la dama de compañia era muy lista y pensó con rapidez, les iba la vida en ello.

-Mi Rey, aquí tenéis a vuestro heredero. Es varón.



El Rey pensó también, le costaba hacerlo pero tuvo un atisbo de inteligencia. Un heredero..... continuaría la tradición.

-Llevadlo al ala norte para enseñarle cómo tiene que ser un Rey.-dijo y se dispuso a marchar.

-No-dijo la princesa con autoridad.

-¿No?-preguntó el Rey, enfadado.

-No, este bebé se quedará aquí, conmigo. Yo le enseñaré a ser Rey o lo que haga falta.

El Rey miró a la princesa y notó que algo estaba cambiando, se encogió de hombros y se fue.

-Creo que desde ahora ningún hombre pegará a su mujer por ley ni por obligación-dijo la dama.

-No sé, me costará acostumbrarme, si llega ese día. Los días que mi hombre no me pega creo que está enfadado y no quiere nada conmigo-dijo la sirvienta.

-Pero quéeeeeeee bruta eres...............



Pues sí cabra, esto parece ser que sucedió o va a suceder, no lo sé a ciencia cierta, solo lo sueño.

A todo esto, ¿dónde está mi cabra?

Me dijo un paisano mientras me contaba yo mismo la historia que me estoy acercando a SORIA  de nuevo. Creo me he liado un poco con mi orientación...

Debo descansar un poco más. A ver si viene mi cabra y preparamos algo para resguardarnos.
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