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jueves, 29 de noviembre de 2012

Relatos. Los Reinos de Overlastar 2. Muchos lobos y pocos druidas 18.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)

Los Reinos de Overlastar 2. Muchos lobos y pocos druidas 18.


-Lo que no sé es por qué no lanzaron a los balrogs—pensaba Fredic.

-Por nada bueno, supongo. Los planes de Kalaprius son tan malvados que él, de tener sentimientos, sentiría miedo hasta de sí mismo—dijo Linkas.

El gran ejército de monstruos se acercaba ya implacable hacia el bastión. Enormes Volkoms arrastraban colosales catapultas que, aunque rústicas y hechas a la carrera, podrían hacer daño, si llegaban a funcionar, claro está, no en vano eran obra de las maravillosas manos de orcos y goblins. Toda una garantía de perfecto funcionamiento, vamos.

El Bastión no era un castillo, era como varias fortalezas unidas entre sí. Los defensores aprovecharon sus posibilidades instalando numerosas catapultas y ballistas en los numerosos espacios favorables para esos efectos. Los carpinteros y herreros no daban abasto en hacer flechas y espadas, todo el mundo quería un arma. Sabían que todos hacían falta contra lo que venía y aún así, eran muy pocos. La sopita de Genirolfo también estaba incluida en el menú que se iba a servir a los monstruos y le habían añadido otro pequeño ingrediente. Con vino pasado del reino de Alcorte. 


O sea, un vinagre bastante fuerte y un licor que usaban los del reino de Potera de muy alta graduación, en medidas actuales unos 85º. Habían estado también pescando muchos peces y les habían metido dentro numerosos clavos y toda clase de artilugios punzantes. Eso fue idea del gran Genirolfo y la barbuda novia enana añadió al evento un poquito sopa para que lo tragasen mejor las alimañas.

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