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jueves, 1 de noviembre de 2012

Relatos. Los Reinos de Overlastar 2. Druidas 12.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)



Los Reinos de Overlastar 2. Druidas 12.


-Sea como sea—lamentarán el día que se enfrentaron con nosotros—festejó Wallendorf más por dar ánimos que ni él mismo tenía que por que estuviera convencido de lo que decía.

-Olvidáis una cosa queridos—de nuevo Leviarel aparecía de improviso—si Dinarel y las armas del Rey de los Altos Elfos han aparecido en estos momentos, no han sido por casualidad y sabemos que lo quieren capturar. Por algo importante y que teme o codicia Kalaprius será. Tengamos esperanza.

Todos asintieron aunque no podían comprender qué podría hacer un joven elfo inexperto y sus armas contra 3 balrogs infernales, un solo roce con su látigo y quedaría reducido a cenizas.

Dinarel se dio cuenta que Lisandra le rehuía aunque solía encontrarse con alguna mirada furtiva suya que no tardaba en disimularla con indiferencia. Decidió que antes de llegar al Bastión debía comprobar el por qué de su frialdad hacia él. Le daba mucha envidia de lo bien que se llevaban Peteo y Ankhara, cada vez se los veía más cómplices y el jovencito elfo no se atragantaba tanto como antes. Sivermoon también se daba cuenta de lo que empezaba a existir entre los dos y a su modo sonreía condescendiente.

-Deberías hablar con ella, Dinarel—oyó en su mente. A Silvermoon parecía no escapársele nada.

Dinarel se acercó a la gran loba plateada y le susurró:

-¿Hablar con quién?—se hizo el tonto.

Sonó una especie de risita en su mente.

-No seas bobo, elfo. Me está doliendo la cabeza de escuchar tus pensamientos hacia esa elfa de pelo rojo. No tienes nada que perder hablando con ella, si no hablas siempre estarás con la duda—aconsejó.
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