ALGUNAS DE LAS IMÁGENES AQUÍ PUBLICADAS SON DE LA RED, SI ALGUIEN DESEA QUE LAS QUITE, LO HARÉ. GRACIAS

VÍDEOS INTERESANTES

lunes, 1 de octubre de 2012

Relatos. Los Reinos de Overlastar 2. Oristhor 8.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.


(EldanYdalmaden Libro Segundo)



Los Reinos de Overlastar 2. Oristhor 8.




Drakorcs. Eso más pasó, medio centenar de drakorcs se lanzaron en picado sobre los soldados haciendo estragos y cundiendo más el pánico aún. 

Fue también un error, la batalla ya estaba ganada sin la intervención de tales seres, pero olieron la sangre y no pudieron contener sus instintos asesinos.

Los soldados encargados de las máquinas lanzadoras de múltiples flechas descargaron su ira e impotencia contra los alados. Esos no estaban blindados y eran fáciles de derribar. La cosa empezó a animarse, por lo menos tenían algo que era vulnerable y los pocos drakorcs que quedaban tuvieron que retirarse con las alas entre las patas.

Un par de rayos de fuego cayeron sobre una máquina de flechas, incendiándola y dejándola inservible.

-Ves Rey. Tus débiles soldados están siendo aniquilados por mi invento. En una de mis incursiones a otras tierras me encontré con un poblado de cíclopes y pude convencerles de que si se unían a mí, tendrían niños tiernos de por vida para ellos. Luego, con la ayuda de mis compañeros, hicimos una aleación de hierro mucho más potente y ligera y la dotamos de algunos hechizos para que aguantase alguna clase de magia. Fabricamos las armaduras y aquí las estamos probando como vosotros, sois nuestro conejillo de indias, ahora haremos miles de estas armaduras para buena parte de nuestro ejército y conquistaremos el mundo.

Al Rey se le caían lágrimas de impotencia.

-No tan rápido elfo—sonó una voz conocida que llenó de esperanza y de miedo al Rey y no de menos sorpresa a Sorofas.
Publicar un comentario