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sábado, 4 de agosto de 2012

Relatos. Los Reinos de Overlastar 2. Capturando alimañas 16.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.




(EldanYdalmaden Libro Segundo)




Los Reinos de Overlastar 2. Capturando alimañas 16.


Dinarel observó de lejos impotente cómo Lisandra acababa con un drakorc a flechazos y hería a otro con hechizos de fuego pero el tercero la desarmó con un aletazo y la empezó a elevar para luego tirarla contra el suelo. Estaba perdida sin remedio. 

De pronto quiso volar como lo hacía Peteo o la misma Ardala. Y voló. 
El drakorc se elevaba despacio disfrutando de la desesperación de la elfa, le sujetaba los brazos con uno de los suyos para que no pudiese lanzar hechizos y ya la iba a soltar. Algo le tocó la espalda y empezó a quemarle mucho. 
Era el escudo de Dinarel, se lo había aplastado ahí y luego ya no sintió dolor nunca más, la espada lo partió en dos y la princesa cayó al suelo. Aunque no de mala postura, Dinarel la habría cogido antes en brazos y la posaba suavemente. Jamás había tenido tan cerca una mujer y encima tan bella. Ese cabello rojo perfumado, esos ojos verdes, esas….. Lisandra carraspeó dirigiendo su mirada hacia donde la tenía sujeta Dinarel y este la soltó rápidamente. 

Hay sitios que un elfo no debe tocar sin previo consentimiento de una elfa. Aunque había sido por una emergencia. Dinarel creyó que Lisandra le iba a dar una bofetada y cerró los ojos pero no, oyó gritar a su espalda a un goblin, ella lo había achicharrado antes que le clavase la espada a traición. 


Sin comentar nada y sonrojada, Lisandra se apresuró a recoger su arco del suelo y casi en el mismo movimiento ya estaba disparando dos flechas hacia un puñado de enemigos que quería atacar a Linkas. 

Dinarel quiso poner tierra de por medio también y fue en ayuda de los otros elfos que estaban siendo atacados por los drakorcs que quedaban. Ahora que había descubierto que podía volar con su fuerza mental, iba a sacarle partido. Mientras volaba hacia uno se le ocurrió un hechizo y las dos alas le fueron seccionadas, el drakorc cayó en picado al suelo y si no estaba muerto de la caída, una patada en la cabeza dada por Fredic cuando iba de paso, se lo confirmó. Otro drakorc estaba ya siendo abatido por las flechas de dos elfos. 

El tercero huyó vilmente con un par de flechas clavadas en las posaderas. Dinarel iba a perseguirlo pero una lanza le dio en el pecho, hubiera sido mortal de necesidad si el buen orco que la lanzó se hubiera fijado en qué lado tenía sujeto. Fue un golpe bastante doloroso pero por suerte el filo estaba por el otro lado. Dinarel se rehízo rápidamente del golpe y aprovechó para que antes de caer al suelo la lanza, hiciese una especie de parábola en el aire y atravesase a ese orco y a un goblin que andaba por ahí despistado.

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