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jueves, 2 de agosto de 2012

Relatos. Los Reinos de Overlastar 2. Capturando alimañas 14.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.




(EldanYdalmaden Libro Segundo)






Los Reinos de Overlastar 2. Capturando alimañas 14.


Aunque esperaban un ataque, no lo esperaban tan numeroso y potente. Cientos de lanzas, piedras y varios drakorcs volaron hacia ellos. Varios caballos y algún elfo de delante cayó en esa refriega y los demás descabalgaron y dispusieron su defensa. Dos  drakorcs cayeron sobre Dinarel de improviso e intentaron llevárselo volando pero este solamente tuvo que dar con el escudo a uno y este soltó la presa abrasado en el lugar donde le había tocado y al otro le cortó las garras con la espada mientras Lisandra acababan con él. 

Dinarel no tuvo tiempo para agradecimientos ya que estaba volando sobre un grupo de goblins y antes de llegar a ellos ya estaban muertos la mitad. 

Fredic apenas usaba su espada de lo cerca que tenía los enemigos, estaba en un cuerpo a cuerpo constante y bueno, aunque le gustaba mucho su espada tenía que reconocer que los puños, codazos y patadas se le daban bastante bien y normalmente eran mortales de necesidad. 

Algún arañazo tenía ya pero sin importancia. Ankhara como digna heredera de su antepasado el general 


Eduar usaba más la espada como garrota que como se esperaba fuera su uso, aunque también era efectiva. 
De vez en cuando lanzaba al suelo unos inventos que le había regalado Snargull. Eran unas botellitas con esencias que al romperse al caer desprendían un fuerte aroma y los monstruos boqueaban medio asfixiados, no tenían mucho tacto para los olores esos animales, no. Lisandra fue rápida y lista y se dirigió hacia un árbol aunque se le cruzaron un par de trolls. 

Uno la agarró del brazo y ya estaba abriendo la fea boca para pegarle un mordisco cuando ella con la otra mano le lanzó un hechizo de fuego a la cara y esta salió ardiendo, soltándola de su presa el engendro. Cuando se volvía hacia el otro este también rompía a arder previo regalito de Linkas. 

Una vez libre de enemigos, Lisandra trepó ágilmente por el árbol y se procuró una especie de atalaya muy práctica para un arquero y ella era de los mejores. Pronto dio buena muestra de ello, las flechas empezaban a debilitar a los monstruos y varios elfos habían optado por la opción de Lisandra y decidieron que en las alturas podrían ayudar más que en el cuerpo a cuerpo. Sobre todo eran arqueros. 

Los drakorcs que quedaban, unos 7 tuvieron que dividirse para atajar ese problema y volaron hacia los arqueros emboscados.

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