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viernes, 13 de julio de 2012

Visita de Tamara a Almadén. Ruinas de Sisapo, La Bienvenida.

Opinión: 
Seguimos con la visita de Tamara a Almadén y alrededores.
Ayer ya comenté que, se me hacía muy corta su visita y que la "chantajee" un poco comentándole que por aquí hay un castillo muy bonito, el de la Puebla de Alcocer y que para verlo hay que ir con más tiempo, aparte de eso, nos quedaba ver Sisapo, en el Valle de Alcudia pero que ella se tenía que ir el viernes, es decir, dentro de unas horas, después de comer y haber visitado por la mañana el Pantano de la Serena.

Demasiada paliza para luego tener que regresar a Madrid.

Así que nada, ella me dio a elegir a mí, elegí que se quedaba un día más y que esa tarde, cuando cayese un poco el sol, iríamos a ver las ruinas de Sisapo, así lo hicimos.

Sisapo es una , era una, ciudad romana bastante importante en la antiguedad y está situada en La Bienvenida, allá por el Valle de Alcudia y pertenece a Almodóvar del Campo.

Ahí, vigilada por volcanes, se encuentra esa ciudad.



Sus materiales de construcción fueron esos, las piedras de dichos volcanes, fáciles de transportar porque solo era empujarlas hacia abajo y de tallar, por el material de que es esa roca.



Hace muchos años que esta ciudad romana fue descubierta accidentalmente pero poco se ha sacado aún a la luz y por lo que vi, seguirá siendo así, solían trabajar ahí los arqueólogos en el verano pero hace medio año que estuve ahí por primera vez y todo sigue igual, no se movió ni una piedra, parece ser que, no hay ni dinero ni consideran importantes estas ruinas, prefieren gastar el dinero en pegatinas para las señales de tráfico o maquinitas para las citas en las oficinas del INEM.

En fin, que estuvimos por los alrededores, le comenté a Tamara que un barranco que se veía se dice que era un anfiteatro excavado, en vez de levantado, aprovecharían tal vez el agujero de algún volcán o accidente natural del terreno y así fue menos trabajoso construirlo.

Luego dimos una vueltecilla por alrededor pero no llevé a Tamara a los volcanes ni a ver otras ruinas situadas a pocos metros porque íbamos en pantalón corto y digo que las ovejas ya no pasan por ahí, estaba todo lleno de cardos, incluso al llegar a casa, nos dimos cuenta que teníamos clavados muchos pinchos en la planta de los zapatos y en los míos, más fina la planta y tal vez más blanda, tenía varios que llegaban a la parte de dentro de la plantilla, no me pinché por poco pero se notaba el pincho al pasar la mano dentro de la zapatilla.



Y eso, que vimos Sisapo, nos tomamos luego la tarde-noche de relax, esperando ya, la visita al Castillo.

Que ya os contaré más adelante, claro está.
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