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martes, 10 de julio de 2012

Visita de Tamara a Almadén. Ermita Virgen del Castillo.

Opinión: 
Pues sí, por fin vino Tamara a conocer esta zona.
Esta encantadora chica tenía ganas de ver de lo que tanto hablo, de lo que tantos sentimientos me nacen y decidió, aprovechando sus vacaciones, verlo in situ.

Está claro que, comparado con muchísimos sitios, prácticamente no tenemos nada destacable en el pueblo, aparte de las Minas de Almadén pero ella ya sabe que Almadén es mucho más que unas minas, tiene cosas por las que merece la pena luchar, vivir.

Cosas pequeñas que, en su conjunto, hacen una cosa grande.

El primer encuentro en mi tierra fue muy bonito, sonrisa suya al verme, sonrisa mía al verla, ahí, con sus mochilas de campaña. Ella siempre tan pertrechada para la batalla, tan previsora y con ese encanto tan especial que siempre la acompaña, con ese sol interior que lo ilumina todo con su presencia.

Entre unas cosas y otras, por la mañana no fuimos a ningún lado, decidimos pasar las horas de calor viendo una película y, a la tarde comenzar la operación rutas.

Así hicimos, a la tarde salimos hacia la Heladería la Valenciana a comernos un helado, así nos poníamos fuertes para hacer la ruta :)

La llevé por el centro de Almadén, enseguida se dio cuenta que no es la Calle de Alcalá pero bueno, vio que tenemos muchas tiendas concentradas allí y casi de todo, continuamos hacia el casco antiguo, ella mirando las iglesias que dejábamos a nuestro paso



 y pudo observar sobre el terreno, los exteriores del recinto minero, asimismo contempló las montañas que nos circundan y "La Cruz", ahí no fuimos, eso sería caminando y exige un gran esfuerzo, no apto para verano, a no ser que se vaya de madrugada.





Toda mi preocupación era en pensar "¿Dónde he metido a esta chica? ¿Le estará gustando esto? o pensará "Si lo sé no vengo".

Ella parecía estar disfrutando y relajándose de su vida cotidiana, así que proseguimos la ruta, le pregunté

¿Vamos a la Ermita esa?-es que se ve al fondo, en lo alto de la montaña, la Ermita de la Virgen del Castillo.
Ella dijo que, "claro".

Hacia allí nos dirigimos, iba a aprovechar que estábamos en la zona de las Minas y marchar por el camino de las Ventas pero decidí ir por la carretera para que conociese un poco el pueblo vecino, Chillón y de ahí, tomar ya el carreterín que lleva hacia la Ermita, es decir, todo asfalto hasta arriba.

Ella iba contemplando la subida y me preguntaba "¿este camino es solo de un sentido, no? , le dije que no pero que pasan pocos coches, y así fue, de subida no encontramos ninguno en sentido contrario, menos mal.

Llegamos arriba, dejamos el coche en una sombra y caminamos un poco la fuerte pendiente hasta la Ermita pero nos quedamos fuera, mirando hacia Extremadura, y Andalucía, también le mostré dónde están las Pinturas Rupestres pero no bajamos, apenas se ven si no entras y no hay nadie que nos abra el candado para verlas de cerca.

Luego entramos en el Castillo Ermita y el hijo del santero nos abrió la puerta para que viésemos a la Virgen del Castillo y la misma Ermita en sí.






Mientras yo rezaba, Tamara echaba fotos y luego, al salir, seguimos echando fotos desde la muralla, un perrito nos acompañaba sin descanso, al final se aburrió, eso sí y se acostó.

Vi que había algunas piedras mal colocadas y me dispuse a ponerlas bien.


También me dio tiempo a rezar....



O algo...
Luego ya nos fuimos y tuve que hacerle otra pregunta al llegar al pueblo de nuevo:



¿Quieres vayamos a los puertos?
Ella me miró con cara de guasa, "si esto está más seco que el ojo de una tuerta" "¿De qué puertos hablas?", vi reflejarse en su mirada.

Pero dijo, "claro, vamos"

Y fuimos pero eso ya lo veréis mañana.
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