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lunes, 2 de julio de 2012

Ateo de amor 2. Boda inesperada. 22

Opinión: 




CAPÍTULO 22

Andreas se quedó un poco paralizado, no esperaba eso y Konrad ya se le echaba encima, tan encima que cuando fue a apuntarle con la pistola de nuevo, este le pegó tal patada en la mano, que le rompió el brazo y con el 
mismo movimiento, brazo y pistola se estrelló en su cara, Andreas cayó al suelo desmadejado, ni un gemido se le escapó.


Catalina corrió hacia Ricardo y Konrad hacia Katia.


Ella se había interpuesto entre la bala y él, ella le había salvado seguramente la vida.


. -¿Esto es el cielo?-dijo ella.

. -El cielo lo eres tú.

. -¿Sabes que te pones muy tonto cuando te pones tierno?

. -No, no lo sabía, nunca me puse tierno.

. -Ahora sí.

. -Oye que estás herida, deja de discutir conmigo.

. -Estoy moribunda, ¿sabes?

. -Bueno...-dijo Konrad.

. -A los moribundos siempre se les conceden últimos deseos, ¿no?

. -Bueno... si puedo...

. Claro que sí puedes, solo tú puedes concedérmelo-dijo ella.

. -Vale, si yo puedo, lo haré. ¿Qué quieres?

. -Que te cases conmigo.


Konrad se desmayó parcialmente.



Katia se levantó.


. -Bah, no te preocupes, la bala solo me rozó pero me hizo ilusión pedirte eso.

. -Pues, ¿sabes una cosa?

. -No, no sé nada. Me salió del alma, me siento rara. Estaré más herida de lo que creo.

. -Me salvaste la vida, te interpusiste.

. -Bah, quise mi momento de gloria.

. En mi pueblo se decía una cosa-dijo Konrad acercándose a Katia casi hasta rozarla.

.- ¿Qué cosa se decía?-dijo Katia respirando agitada.

. -Si una pelirroja te salva la vida, debes casarte con ella o tendrás 100 años de condena en el infierno. Y yo respeto mucho las tradiciones de mi pueblo.

. -Eso ¿quiere decir que…?

. -Quiere decir que, cogemos ahora mismo tu cochecito y te llevo a una ermita que conozco donde hay un sacerdote muy simpático, me hice amigo suyo jugando a las cartas 
en un bar.

. -Eso ¿quiere decir que...?

. -Más vale que compres tú los anillos, yo no tengo ni un euro.

. -Ni yo tampoco, tenía lo justo para pagar un par de días la 
pensión y otro par de días tu salario como guardaespaldas. Era todo lo que me quedó después de vender algunas cosas allá en Rusia y pagarme el viaje y localizaros.

. -¿Eso hiciste por nosotros?-se asombró Ricardo, aproximándose con Catalina del brazo.

. -Bueno, tal vez no sea tan mala persona como algunos creen-dijo mirando a Konrad.

. -Creían, creían-y mirando a Ricardo y Catalina dijo-
chicos, os presento a mi futura esposa. ¿Puedo coger vuestro coche? Un panda rosa no es lo que uno sueña para su viaje de novios...

. -Es tuyo amigo y enhorabuena a los dos-dijo Ricardo y Catalina asintió.


La pelirroja y el guardaespaldas partieron hacia el coche de Ricardo mientras la otra pareja los miraban.

. -Bueno, qué vueltas da el destino-dijo Ricardo.

. -Sí, pero parece que siempre vuelve al mismo sitio o personas.

. -Llama a la Guardia civil mientras ato a estos
angelitos.

. -Vale cielo-dijo Catalina dándole un suave beso en los labios.
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