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domingo, 3 de junio de 2012

Relatos cortos. Los Reinos de Overlastar 1. Ningún tropiezo 6 y medio

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.




(EldanYdalmaden Libro Primero)




Los Reinos de Overlastar 1. Ningún tropiezo 6 y medio.


Linkas cabeceó apesadumbrado.

-Lo que me temía ha pasado, el primer acto oscuro desde el fin de la Guerra Oscura y viene de un elfo y lo peor, muy hábil con la magia. Si nos burló así, no sabemos lo que puede ser capaz de hacer—comentó el hechicero arbóreo—el demonio aún tiene poder, no está del todo fuera de esta dimensión por lo que se ve. 

Imagino que aún tiene algún poder para pervertir las almas. Ahora entiendo mejor el por qué os encontrasteis con esos monstruos por el camino. El mal está moviendo pieza.

Dinarel fue a coger la cajita roja y antes de que el Rey se lo impidiera por su seguridad, Volendros le paró el gesto, la tomó y de repente se abrió. Salió una luz pura de ella y luego se disipó. La caja tornó a su color verdadero es decir color madera y dentro vieron como un pequeño escudo. A Volendros esto ya le sonaba de algo eso.


-Sácalo Dinarel—pidió el mago.

Dinarel más por obediencia y respeto hacia el mago que por que quisiera realmente hacer ahora mismo nada sacó el escudo de la caja. Nuevamente lo mismo, nada más que salir de ella, el escudo se agrandó hasta una dimensión normal en un escudo y tampoco tenía nada de relevancia ese soso escudo. Era un escudo normal de cuando los elfos los usaban y encima era bastante feo y rústico, la verdad.

-Un escudo elfo antiguo—exclamó Alandur y lo fue a tomar para verlo mejor. Dinarel se lo cedió gustoso pero cuando lo soltó el Rey no pudo aguantar el peso y se le cayó al suelo. Lo mismo que pasó con la espada.


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