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sábado, 2 de junio de 2012

Relatos cortos. Los Reinos de Overlastar 1. Ningún tropiezo 6.

Opinión: 

El malvado Kalaprius quiere imponer su dominio en el mundo acompañado por todos los seres malvados que existen y que él mismo pervierte con su poder oscuro. Un mundo en el que tanto los demonios y los habitantes perversos no pueden tener cabida, para evitar eso, las demás razas que quieren la paz, deben unirse para la guerra.
Un frenético choque entre el bien y el mal con personajes de lo más variopinto.




(EldanYdalmaden Libro Primero)




Los Reinos de Overlastar 1. Ningún tropiezo 6.


-Bueno, se acaba el viaje compañeros—dijo ufanamente y sin la más mínima pizca de cansancio el humano—¿hacia dónde apunta ahora tu espada?

-Directamente a la cabaña—musitó Dinarel—¿habrá alguien?

-Es difícil, últimamente se ve muy poco a Nostil por el poblado, no sé en qué puede andar metido, estará practicando alguna magia en secreto—dijo Alandur pensativo—de todas formas la casa de un elfo es la casa de todos y la mía también. Por lo tanto la de Nostil está incluida entre ellas y podemos entrar tranquilos de que no hacemos nada malo—estaba impaciente por ver qué quería esa espada, seguramente cuando entrasen en la casa luego seguiría apuntando más lejos, a otras zonas.

Todos entraron siguiendo al Rey. La vivienda era simplemente eso. Para vivir o simplemente, dormir mejor dicho. 


Había una manta tendida y algún pergamino por ahí. Es como si el habitante si tenía algo lo llevaba siempre consigo. No era de extrañar, la vida comunitaria de los elfos los hacía compartir las demás cosas y en realidad poca falta les hacía otras pertenencias que no fuesen sus armas y sus hechizos.

El Rey miró a Dinarel y a su espada esperando que se hubiera apagado el fulgor o que apuntase directamente a alguna pared indicando que la búsqueda seguiría hacia otro lugar. Pero no, la espada ahora apuntaba hacia un rincón hacia el suelo y cada vez estaba más digamos, nerviosa. 

Dinarel se acercó con la espada al rincón y cuando ya estaba casi tocando la pared sonó una especie de pequeña explosión.

-No puede ser. La caja—exclamó Alandur—la caja robada¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡--Nostil fue capaz de ocultarla de nuestros ojos y sondeos.

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