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lunes, 11 de junio de 2012

Monumentos de España. La Puerta del Sol.

Opinión: 




Inicio esta andadura por los sitios emblemáticos, más que monumentos, de la geografía española en el kilómetro 0.


El kilómetro 0 se halla en Madrid, en la Puerta del Sol y os voy a hablar un poco sobre su origen, historia, imágenes incluidas, claro está.





La Puerta del Sol fue en sus orígenes uno de los accesos de la cerca que rodeaba Madrid en el siglo XV. Esta cerca recogía en su perímetro los arrabales medievales que habían ido creciendo extramuros, en torno a la muralla cristiana del siglo XII. El nombre de la puerta proviene de un sol que adornaba la entrada, colocado ahí por estar orientada la puerta hacia levante.





Puerta del Sol en 1760
Aunque desde los siglos XVII al XIX la zona tenía importancia como lugar de encuentro (aquí se encontraba uno de los mentideros más famosos de la villa desde el Siglo de Oro, las famosas gradas de San Felipe), no era una plaza definida como la Plaza Mayor, ocupando la mitad del espacio actual.




La Puerta del Sol en 1857
Es la construcción de la Casa de Correos (construida por el arquitecto francés Maquet entre 1766 y 1768; fue posteriormente Ministerio de la Gobernación (Interior) y Dirección General de Seguridad del Estado durante la dictadura franquista y actualmente sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid), la que empieza a sentar las bases urbanísticas de lo que hoy es la Puerta del Sol y su creciente importancia como punto céntrico de Madrid. Tras la conversión de la Casa de Correos en sede del Ministerio de Gobernación (1847), se decide derribar algunas casas de la zona para realzar el edificio y darle seguridad. El resultado sería la creación de una gran plaza.




La Puerta del Sol ha sido y es uno de los principales nudos del transporte público de la ciudad, en ella convergían numerosas líneas de tranvías. La primera línea de metro se inauguró entre Sol y Cuatro Caminos, para la que se construyó, por el arquitecto Palacios, una marquesina de acceso en el centro de la plaza, desaparecida para dar paso a la circualción rodada.






Una curiosidad de la Puerta del Sol, de las muchas que hay:



Fantasmas en la Puerta del Sol




El centro de la Puerta del Sol es sin duda la Casa de Correos, actual sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. El edificio se levantó entre 1766-1768 siendo su arquitecto el francés Jacques Marquet, a quien trajo de París el Duque de Alba para que interviniese en el empedrado de la capital. 


Para su construcción se convocó un concurso entre arquitectos, presentando planos el español Ventura Rodríguez con la seguridad de que él sería el elegido, pero su propuesta no se consideró idónea y se eligió la presentada por el francés. Pero como los españoles parece que disfrutamos con la adversidad de las personas, a Ventura Rodríguez se le encargó la pavimentación de la villa, que estaba prevista que realizara Marquet, por lo que todos los madrileños comentaban con cierta sorna: “al arquitecto las piedras y la casa al empedrador”. 


Como hemos visto anteriormente, el motín de Esquilache hizo que los gobernantes tomaran ciertas prevenciones para evitar nuevos focos revolucionarios, de ahí que el proyecto que había ideado Marquet sufriera modificaciones, imponiendo el Conde de Aranda que en el nuevo edificio se instalara obligatoriamente un cuerpo de guardia para la estancia permanente de soldados, de ahí que si visitamos ahora el edificio observaremos que la escalera es raquítica porque tuvo que dejar espacio para el alojamiento militar. 


A los madrileños no les gustó que Ventura Rodríguez, conocido como el “arquitecto de Madrid”, se quedara si realizar esta obra, pero según cuenta la leyenda tampoco a los seres de ultratumba les pareció muy conveniente la elección de un francés para levantar sede tan castiza. 


Cierta mañana, una cuadrilla de albañiles que estaba trabajando en las obras de construcción tuvo que parar su faena porque empezaron a oír unos golpes secos que cada vez se hacían más tenebrosos. 
Los alarifes se aterraron al comprobar que la habitación se oscurecía y una voz de ultratumba les gritaba: “Debéis para de inmediato estas obras, pues tal casa que estáis levantando pertenece al infierno, ya que para concebirla se ha llamado a un endemoniado arquitecto francés, despreciando la valía del buen amigo Ventura Rodríguez”. Los obreros se negaron a continuar los trabajos, por lo que el capataz tuvo que llamar a un cura para que permaneciera todo el tiempo junto a los currantes, y en caso de que el fantasma volviera le convenciera con eficaz plática que el edificio no era la casa del infierno. 


El espíritu no volvió a aparecer, pero el cura, que ya estaba en nómina, vivió como un ídem hasta la finalización de la casa.


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