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domingo, 17 de junio de 2012

Ateo de amor 2. Boda inesperada. 7

Opinión: 




CAPÍTULO 7


Salieron al Parking exterior y Konrad miraba por todos lados.


. -¿Qué haces? ¿A quién buscas?-dijo Katia, intrigada.

. -Busco un Mercedes, un Audi, algo así.

. -¿Lo tienes?-preguntó ella.

. -Esperaba lo tuvieras tú.


Katia rió, rió como un ángel. Un ángel pelirrojo, claro es
tá.


. -¿Para qué quiero yo eso? Prefiero lo práctico a lo caro.



Konrad pensó ahora que esta no era la Katia que conocía.


Se dirigieron hacia un coche solitario.


. No me digas que tienes este-preguntó Konrad.
. -De momento sí-rió ella--¿No te gusta?
. -Pufff. No es que me disguste pero pega poco contigo creo.


Era un panda rosa tuneado, daba el cante a kilómetros de distancia.



. -Me alegra que no te disguste-dijo la chica y lanzándole las llaves dijo-Conduces tú.


Konrad estuvo a punto de dimitir de su trabajo pero le empezaban a rugir las tripas.


. -Bueno, podría haber sido peor-dijo.


Entraron en el coche y Katia revolvió en el asiento de atrás.


. -Te falta algo, toma-y le entregó una gorra de chófer.


Konrad la miró con una cara que parecía un mapa de las montañas rocosas.


. -Oye pelirroja, vale ya de coñas, ¿no?

. -Es parte fundamental del trato, chico para todo.

. -¿No era guardaespaldas?

. Llámalo como quieras. ¿Lo tomas o lo dejas?


Konrad se puso la gorra.


. -Me queda un poco pequeña.



. -Cuando lleguemos a casa te cortaré el pelo, ¿cuánto tiempo hace que no vas a un peluquero?


Konrad pensó en la última vez que le habían cortado el pelo, había sido una morena...


. -No tengo tiempo para esas cosas-mintió.

. -¿Tiempo o dinero?-pinchó Katia.

. -Me has contratado porque te hace falta o ¿para
humillarme?

. -No sé-sonrió picarescamente ella-me lo pensaré. De momento me divierto. Me las hiciste pasar moradas hace tiempo.

. -Ah, ¿venganza?

. -No me creas tan retorcida-puso cara de ángel de nuevo Katia.

. -No creo nada hasta que lo veo-dijo él gruñendo. ¿Dónde vamos?

. -Cangas del Narcea-dijo ella.

. -Pero...Ahí viven…

. -Lo sé.
. -Qué vas, ¿A incordiarlos?
. -Al contrario corazón, al contrario-dijo ella misteriosamente pero no dijo nada más y Konrad condujo con dirección a la localidad asturiana de Cangas de Narcea donde vivían...

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