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domingo, 27 de mayo de 2012

Relatos cortos. Una princesa. 4 y final.

Opinión: 


-Para estar muerto, me siento bastante bien-sedijo más para sí, que para algún posible presente-Y creía que estándolo no dolía nada- se tocó el pecho a duras penas- Uff, cómo me duele el pecho.

-Eres un quejica, forastero-dijo una voz- En mi vida he visto a alguien tan quejica, supongo que será normal en las tierras bárbaras donde vives.

El caballero dirigió su mirada hacia la voz y pensó que qué pena haber muerto, ahora su vida podría haber tenido sentido al fin.

-Toda mi vida busqué la justicia, cumplir con mi deber, cuando comprendí que no lo era todo, muero y con mi muerte, comprendo al fin qué era lo que me faltaba, qué era lo que me hacía sentir vacío al no tenerlo.

-¿Y eso qué es guerrero?-dijo la chica, la bella chica, la visión del caballero.

-En mi interior, sin saberlo, siempre quise algo como lo que ahora me es revelado en la muerte. Ese algo eres tú. Maldito destino, cómo juega con los mortales- se lamentó el caballero.


-Ah, ¿estás muerto?-dijo la aparición- Yo te veo muy vivo y por cierto, deberías taparte un poco, una no es de piedra-sonrió, subiéndole las mantas.

El caballero se quedó intrigado con esta respuesta y se acercó a la aparición, alargó una mano y le tocó la mejilla. Creía que atravesaría el aire pero no, era sólida y estaba caliente, ahora más, con su toque.

-¿Qué eres tú?-balbuceó él.

La chica le cogió la mano entre las dos suyas, unas manos calientes, pequeñas pero fuertes.

-Soy una Princesa. Acabé con tus agresores, nadie caza sin mi permiso en mis tierras y menos, se pone a robar ante mis narices a los viajeros. Creo que ya nadie te hará daño.

Después de unos minutos en silencio, en que ninguno de los dos era capaz de decir nada, se miraron a los ojos y el caballero supo cuál era el fin, la meta de su vida. Aunque solo supo balbucear un par de palabras mientras cedía al impulso de besarla en los labios.

-Mi princesa....

Y de igual modo, la princesa supo cuál era el fin de su vida y pronunció contra sus labios..

-Tu Princesa...
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